Regreso de vacaciones hecha un pincel (es un decir…). Nuevita por fuera con las muchas horas de sueño y humilde por dentro. Con la sobriedad interior que da ver con distancia las carreras de los últimos meses, las comeduras de tarro con poco sentido y con aquello que sienta tan bien de los viajes de sentirse libre.
Por si fuera poco, he reído sin parar. ¡No era para menos con la compañía que llevaba!
Os iré contando de París. Me acordé mucho de vosotros, de Leiter escuchando un coro en Nôtre Dame, de Cris merendando en La Durée, etc..Prometo contar en cuanto tenga tiempo.
Hoy os dejo con una reflexión que me anda en la cabeza: ¡qué poco sabemos de cómo nuestras decisiones de hoy van a condicionar nuestra vida de mañana! Es muy importante tener claras las prioridades y trabajar por ellas.



