Y sigo con París. Me acordé de ti, Almudena, al visitar algunas librerías. No puedo ir a ningún sitio sin hacerlo. El año pasado en Atenas no entendía ni los títulos de los libros pero es una visita obligada para mi.
Estuve en el Panteón y además del péndulo de Foucault – real motivo de entrar allí- ya puestos quería visitar las tumbas de todos los hombres de renombre. pero como a mi estas cosas me dicen más bien poco y el Panteón lo encuentro más bien feo por dentro -ya sé que no debo decir esto- me saqué una foto delante de la de Dumas que es mi favorito de los favoritos y salí corriendo al puesto de libros.
Busqué la Reina Margot en francés y no pude encontrarla. Con la ilusión que me habría hecho…¿Cómo pueden no tenerla? Estos franceses…



