Con tanto reencuentro, me descubro continuamente recordando mi infancia.
Recuerdo que íbamos al cine que tenía mi tío en Valdoviño. Nos dejaban pasar al lugar desde donde se proyectaba la película y podíamos jugar entre las butacas vacías. Apenas recuerdo ver películas en aquel cine, sino más bien una especie de sorteos navideños en los que casi todo el mundo se llevaba un regalo.
Recuerdo que en mi cole proyectaban películas los sábados de invierno por la mañana. Las monjitas tenían una pantalla en el enorme salón de actos, demasiado grande y demasiado frío. Nos ponían las típicas películas de Marisol, Marcelino Pan y Vino o las de Pili y Mili. ¿Las recordais?
Pero mi recuerdo más nítido relacionado con el cine, es de bien pequeña. recuerdo estirar la manita y el brazo para poder poner la peseta en la taquilla -una vez por semana como mínimo- y separarme después para ver la cara de la señora que vendía las entradas en el Cine Madrid- París, mientras le decía:
- “Dos para El Doctor Zhivago” (Armando y yo éramos inseparables, como ya sabéis).
- Es para mayores de 14?, me respondía ella.
- Da lo mismo, a ver si nos dejan pasar…
Se encogía de hombros y cortaba las entradas.
El acomodador, con algunas reticencias, nos dejaba pasar.
Recuerdo que cuando salí de la película pensé que era muy bonita pero que no había entendido nada.
Donde nos costaba más que nos dejaran pasar era en el Jofre, que era donde pasaban todas las de “Trinidad” que tanto le gustaban a Armando. El no colaba, yo sí.
No estoy nada segura de que mi madre supiera de nuestras andanzas.
Os dejo los enlaces a las fotos de Iacubs y Silandeira -la foto es de ella, gracias por prestármela- sobre el Cine Radio, que tanto me recuerda al de mi tío.
Actualización: De acuerdo con Lizard- muchas gracias, cómo se me puede haber pasado!- os dejo el enlace a “Los fantasmas del Roxy” de Joan Manuel Serrat. Qué paséis un buen domingo!



