Ahora que los expedientes de regulación de empleo han dejado un reguero de parados, ahora que los bancos ya llevan más de un año de no dar crédito, ahora que ya el euribor no puede bajar más, ahora que han cerrado miles de pequeños negocios, ahora que no hay quien alquile un bajo en la calle más céntrica, ahora…sí, ahora hay crisis.
Y lo malo es que no veo el motor que nos va a sacar de ella. Con un gobierno falto de ideas, unos partidos políticos encerrados en sus corruptelas y luchas de poder y una enorme burocracia que aplasta la iniciativa y las ganas de crear -perdón, innovar que queda más fino- no me queda más que confiar en la providencia.
Y en Galicia, en particular, estamos permitiendo la deslocalización de nuestros motores productivos -textil, automóvil, conservero, piscifactorías..- y, para rizar el rizo, nos hemos enredado en los vericuetos legales de un concurso eólico que ha paralizado al sector, que nos ha hecho perder la oportunidad y el liderazgo. Y esto lo vamos a pagar muy caro.
No encuentro a nadie para escucharlo. Quien tendría que hacerlo ahorra recortando pensiones mínimas.



