Pasé tan sólo unas horas con él, pero para los que somos ya tan antiguos amigos eso suele bastar. Hay tanto dicho, tanto vivido, que empiezas ya a medio camino y con pocas palabras entiendes y hasta intuyes más allá.
Ma habló de todas las “lecciones de vida” -el libro de Elisabeth Kübler- Ross del que os he hablado antes- sin saberlo: de la autenticidad, de la lección de la felicidad, de la lección del poder (una de mis favoritas).
Quizá porque la vida se ha empeñado en colocarlo en una posición difícil, valora más cada pequeño gesto, cada cariño, cada compañerismo, cada experiencia….porque eso nos dijimos riendo, que estaremos cascadillos pero nadie nos quita la intensidad con la que hemos vivido. No, eso es nuestro, también nuestros errores, de los que hemos aprendido, nuestro sentido del humor. Nadie nos puede quitar nuestras risas.
Y tú, hoy, me transmites paz y alegría como nunca. Te quiero.



