De la columna de ayer de mi buen amigo Paco Sánchez en Vagón- Bar, me voy a la que le inspira, la de Enrique Rojas en El Mundo.
Tener madurez sentimental significa ser capaz de estar abierto a dar y recibir amor, a la posibilidad de descubrir otra persona a la que entregarle los papeles del tesoro escondido, dándose por entero a ella y elaborar un proyecto común. Enamorarse es crear una mitología privada con alguien. Hay dos notas esenciales: tener admiración y sentir una fuerte atracción. Es decirle a alguien: «No entiendo mi vida sin ti, eres parte fundamental de mi proyecto».
En el síndrome de Simón nos encontramos con una persona que puede tener una adecuada madurez profesional -ama su trabajo, lo cuida, lo cultiva-, pero que no tiene madurez afectiva: no sabe qué es el mundo sentimental, ni expresar sentimientos, ni que el amor es un trabajo de artesanía psicológica, desconoce que los sentimientos hay que trabajarlos con dedicación y esmero, porque si no se volatilizan. El inmaduro no sabe dar ni recibir amor y sobre todo no sabe cómo mantenerlo.
Qué consuelo pensar que es un síndrome! Parece algo que se cura! ¿Seguro que no es aplicable a las mujeres? Uf, habrá excepciones claro…porque hay cosas que me suenan…de lejos…pero me suenan.
Como los test, puntúate a ver qué sale. Y sonríe, hombre, que todo tiene arreglo si uno pone voluntad!
Espero….



