El síndrome de Simón
De la columna de ayer de mi buen amigo Paco Sánchez en Vagón- Bar, me voy a la que le inspira, la de Enrique Rojas en El Mundo.
Tener madurez sentimental significa ser capaz de estar abierto a dar y recibir amor, a la posibilidad de descubrir otra persona a la que entregarle los papeles del tesoro escondido, dándose por entero a ella y elaborar un proyecto común. Enamorarse es crear una mitología privada con alguien. Hay dos notas esenciales: tener admiración y sentir una fuerte atracción. Es decirle a alguien: «No entiendo mi vida sin ti, eres parte fundamental de mi proyecto».
En el síndrome de Simón nos encontramos con una persona que puede tener una adecuada madurez profesional -ama su trabajo, lo cuida, lo cultiva-, pero que no tiene madurez afectiva: no sabe qué es el mundo sentimental, ni expresar sentimientos, ni que el amor es un trabajo de artesanía psicológica, desconoce que los sentimientos hay que trabajarlos con dedicación y esmero, porque si no se volatilizan. El inmaduro no sabe dar ni recibir amor y sobre todo no sabe cómo mantenerlo.
Qué consuelo pensar que es un síndrome! Parece algo que se cura! ¿Seguro que no es aplicable a las mujeres? Uf, habrá excepciones claro…porque hay cosas que me suenan…de lejos…pero me suenan.
Como los test, puntúate a ver qué sale. Y sonríe, hombre, que todo tiene arreglo si uno pone voluntad!
Espero….




¿Quién ha dicho que no es aplicable a las mujeres?
Mi conjetura: uno sólo se enamora realmente una vez en la vida, la primera vez. Lo demás, es algo ya experimentado, maravilloso también, claro, pero sin esa chispa. (Como Celia lea esto, me apedrea)
Yo lo tuve jodido: Mi primer enamoramiento fue… Fue una época de indefinición sexual.
¡Que se enamore todo el mundo, leñe! Así el mundo será mejor, sin duda ¡Ánimo!
Besos, muchos besos
Enamorarse la primera vez! Algo absolutamente maravilloso, sin duda. El efecto a mi me dura hasta hoy. Prometo contar el primer día que quedé con él. Lo conocía de mucho antes, éramos amigos. Seguimos siéndolo.
Jo, Leiter, gracias por recordármelo!
Besos
Yo no sé que decir. Creo que me enamoro cada día… o casi. Cada vez que me siento en sintonía con alguien, creo estar enamorada. Lo malo es que igual que viene se va. ¿Será que nunca me he enamorado de verdad?
Me parece brillante el artículo Amalia. Me lo copio en mi blog (con permiso).
Copia lo que quieras, guapísima, todo tuyo. Y respecto a tu comentario en Aunque tú no lo sepas…no sabes cómo me pilló…bufff.
Besos
Disculpa Amalia, estás mal informada tomando de ejemplo a Enrique Rojas. Es alguien de quien no se puede fiar uno. Hasta en elmundo.es hay publicada una condena por violación de secreto.
Salu2
Conozco las cosas que se dicen de Enrique Rojas -ciertas o no ese ya no es mi papel- y no es en absoluto, y he leído libros de él de los que no verás referencia en mi blog, uno de mis autores favoritos. No lo tomo de referencia sino más bien me hace gracia la columna y esto de ponerle nombre a todo como si fueran enfermedades y yo, medio hipocondríaca, me encuentro síntomas de todo. Es una frivolidad sin entrar más a fondo en la cuestión como verás.
En este blog admitimos cualquier comentario respetuoso, como entiendo que es el tono del tuyo, pero si el fondo es francamente negativo me gusta que la gente se identifique.
Un cordial saludo