Me sobrepongo a la tentación de hablar de la flexibilidad laboral o de la duración de la crisis y me distraigo leyendo un durísimo libro que pronto os comentaré, Tengo amargo el corazón. Necesito compensar.
El poema de amor por excelencia en castellano, en mi humildísima opinión:
AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora, a su afán ansioso lisonjera;Mas no de esotra parte en la ribera
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.Alma, a quien todo un Dios prisión ha sido,
Venas, que humor a tanto fuego han dado,
Médulas, que han gloriosamente ardido,Su cuerpo dejará, no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrán sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.Francisco de Quevedo y Villegas




