Trébol de cinco hojas
Soy una personilla con suerte. De niña estaba tan convencida que jamás se me ocurría tener miedo, no pensaba que nada malo iba a pasar. Podía ir sola por descampados, subir a los acantilados, tirarme por trampolines improvisados, ocultarme en la oscuridad. Nada me daba miedo. Nada malo me podía pasar.
La vida se encargó de desengañarme…un poquito. Lamentablemente, sigo creyendo que las cosas se pueden cambiar si uno pone voluntad, ganas y fe, que los amigos son amigos y que, aunque no les veas, su energía te acompaña, que las cosas que se acaban tenían que hacerlo, que hay que luchar -aunque sólo sea un poquito y desde una esquinita- para ir limando injusticias, empezando por las que uno mismo comete.
Y este viernes Martín me regaló un trébol de cinco hojas que he puesto al lado de la cabecera de mi cama, con la vela que me hizo Lucía cuando estaba en el hospital. Mi ángel de la guarda debe de estar contento con tanta ayuda.




Yo tampoco tenía miedo, jugábamos al escondite en el cementerio y me escondía en nichos vacíos. No se le tiene miedo a la muerte hasta que te toca de cerca.
Uno se pasea por la juventud de la vida con una soberbia casi insultante, con una altivez descerebrada, hasta que los palos te van colocando en tu sitio.
Ahora tengo miedos, más de uno, pero el que me aterra es el que me tengo a mi mismo.
Besos.
Dile a tu ángel que hable con el mío, que a día de hoy sigue sin dirigirme la palabra.
¿Quién no se ha desengañado? ¿Recordáis la frase de aquel Maestro alusiva a que quien no sea como un niño no gozará de vida eterna?
La suerte aparece siempre cuando no la buscas con afán. Seguro que no esperabas ese trébol. Por cierto, yo estoy hecho un lío: Los de la suerte, ¿No eran los de cuatro hojas? Entonces, Megasuerte.
Besos, muchos besos.
Lizard. qué bien me reconozco en ti de niño! Qué afortunados somos!
Miedo a ti mismo? Cómo es posible? Eso es que no te conoces bien :-), porque yo, que sí que sé como eres, nunca podría tenerte miedo, de ninguna manera.
Leiter, la suerte siempre está ahí, sólo que a veces somos capaces de aperciarlo y otras la dejamos pasar sin mirarla siquiera. Tú ángel? Cómo quieres que te haga caso si no cuentas con él, a ver?
Martín tiene 19 tréboles. Tenía 20 pero me dió uno. la mayoría son de cuatro hojas. El mío es de los pocos que tiene de cinco así que soy hipermegasuertuda que diría Lu.Tengo un trébol de cinco hojas que me ha regalado alguien requeteespecial.
Los niños sí que entienden que hay que ayudar a los angelitos de la guarda. Esos sí que saben.
Besos
Amalia, ese comentario me llega al corazón,espero que
cuides muy bien el trébol de cinco hojas que te dí ,enmarcarlo sería una muy buena idea,en realidad tenía dos de cinco hojas
ahora tengo uno,me quedé sin uno pero estoy seguro de que valió la pena si lo hice por una persona a la que quiero.Saluda a Lucía de mi parte.
Besos
Martin.
Tu ángel está contento y orgulloso de ti. Te mereces ese trebol y todos los frutos de suerte que va a dar. Beijinhos. Y gracias por ser así!
Eres un cielo, Martín. No te haces una idea de lo emocionada que me he puesto. Una mezcla entre sonreir como una boba y llorar como una tonta :-)). Pero FELIZ!!!!
En serio, pienso enmarcarlo, claro, pero no crees que quizás aún le falta un poco para estar del todo seco y podría pudrirse? eso me da un poco de miedo, así que quizás espere un tiempito antes de hacerlo.
Eres muy generoso, cariño, y eso es una gran virtud. Eres mi chico favorito, te lo aseguro. Ya le diré a Lucía que te escriba a tu correo.
Besos
Pau, mi ángel está agotado!!!El pobre va acelerado y tiene el cortisol por las nubes :-))
Gracias a ti, niña, que siempre estás. Beijinhos