Pequeños milagros
A veces la vida es buena, se porta y te trae pequeños milagros que te alegran el corazón: encuentras ese libro que llevabas años buscando, te llama un amigo querido en una tarde aburrida, entra un correo de alguien a quien echas de menos…
Porque la vida es así, llena de milagros y misterios que hay que vivir, sufrir o disfrutar.
Hoy a mi me ha regalado un Réquiem de Fauré en el blog de Leiter al llegar a casa -gracias por dedicármelo, no sabes cuánto lo necesitaba, me andaba el recuerdo acechando el corazón y así he podido sacarlo a la luz-, me ha regalado un comienzo de un bonito proyecto, me ha regalado una charla con un par de buenos amigos y la carta más hermosa que te puedan enviar.
Uno siempre echa de menos, pero qué bueno es saber que siempre se puede producir uno de esos pequeños milagros, qué bueno es saber que el amor puede convertir en milagro el barro, que diría Silvio Rodríguez.
Buenas noches, estoy bobísima hoy.




Fauré y Silvo Rodríguez… ¡Bendita síntesis!
Nada de boba. Estás receptiva a la sensibilidad, que no es poco. Me alegro de haberte ayudado a ello.
Cuídate y sé feliz. Sé que te lo mereces. Lo sé.
Besos, muchos besos
Bueno, tú lo dices bonito: sensible…Gracias, Leiter. Soy tendente a la felicidad y a sonreir, que no es poco!!!
Besos