Para muchos, la Navidad no es más que esto: un enorme árbol decorado dentro de un centro comercial. No puedo desearos eso ni lo que representa.
Os deseo, eso sí, lo mismo que quiero para mi misma, aunque adaptado a vosotros, claro.
Os deseo que sonriais mucho y que siempre encontréis con quién hacerlo; os deseo que seais capaces de querer y de demostrarlo, que no es poco; os deseo que hagáis felices a los vuestros y que hagáis sentir menos extraños a los que apenas conocéis; os deseo que seais austeros, porque quien más tiene es quien menos necesita; os deseo que saquéis los pies del plato de vez en cuando, para que no os volvais mojigatos o rígidos; os deseo que aunque noteis los huecos que han dejado los que se fueron, percibais la suerte de haberlos tenido al lado; os deseo que no os sintais solos, y si es así, llamadme, que os convenzo de que no tenéis motivos; os deseo que el entusiasmo por algo ajeno a vosotros os acerque a la felicidad; os deseo que dejéis fluir la vida sin marcaros estresantes expectativas. Queridos amigos, os deseo tantas cosas…os deseo lo más parecido a la felicidad.
Desear, hermosa palabra.
Os dejo como felicitación de Navidad, Rabo de Nube de Silvio Rodríguez:
Si me dijeran pide un deseo,
preferiría un rabo de nube,
un torbellino en el suelo
y una gran ira que sube.
Un barredor de tristezas,
un aguacero en venganza
que cuando escampe parezca
nuestra esperanza.
Hoy un abrazo a todos vosotros, uno por uno.




