Cuando se apacigua un gran resentimiento,
suele quedar más resentimiento.
¿Cómo puede ser eso bueno?
Así, el sabio,
prefiere el lado izquerdo en un acuerdo
pero no exige cuentas a nadie.
Quien posee virtud es acreedor;
el rencoroso es recaudador.
El curso del cielo no tiene validos,
siempre acompaña al hombre de bien.
Grandes enseñanzas que no termino de aprehender.



