A veces cuánto duelen, a veces cuánto darías por no haberlas leído, por no haberlas escuchado o, peor aún, pronunciado. A veces salen de nosotros sin pensar, o sin sentir, producto de nuestros miedos y de nuestras contradicciones y llegan al otro y se clavan y hacen heridas.
Las heridas de las palabras son difícles de curar. A veces no basta con otras que las cubran, aunque ayuden a cicatrizar.
En esos momentos amo el silencio.
Sin embargo, a veces las palabras son necesarias, precisas, tiernas o divertidas. A veces curan el alma, sobre todo si llegan desde la cercanía de otro corazón que entiende.
A veces, devuelven la esperanza, dan ánimo, o transportan a lugares desconocidos.
Sí, aunque una imagen o un hecho valen más que mil palabras, a veces son necesarias.
Os dejo con Serrat y sus Paraules d´Amor . Una de mis canciones favoritas desde hace años y que prefiero en catalán además.



