La semana pasada me dijeron que con mi corte de pelo recuerdo a la Binoche en Chocolat (ya me gustaría, vamos, que pongo velas a la Virgen de Chamorro si hace falta).
Me picó la curiosidad y empecé a ver la película. Me convencí de verla entera -en inglés para practicar, por favor, si alguien la tiene en castellano que me la pase- al ver a Johhny Deep!!!!!, que ya sabéis que es mi favoritísimo.
La verdad es que la historia es muy dulce y me enganchó. Es un buen ejemplo de cómo el amor vence al miedo.
Supongo que hay rasgos de la protagonista con los que me identifico mucho y además tengo, como ella, esa firme convicción de que cocinando para alguien se le cuida, de que alrededor de una mesa con un café se tienen mejores charlas, de que la amistad entre mujeres es fuerte, como de hermandad, de que el baile y la música son maravillosos y, sobre todo, de que el chocolate todo lo arregla.
Hummm, ese chocolate aromático (con canela, con naranja, con limón, con chili…). Es que lo estoy oliendo y saboreando. Y no, no es un sustitutivo, pero es un buen complemento.
Mientras la veía me preparé uno y después me di un baño con gel de chocolate. Sí, ese que me regalaste. Deja la piel suavecita.
(Le voy a poner etiquetas a todas mis entradas de chocolate, que ya son muchas)




