Mi cerebro -digamos que la parte intelectual y la emocional- se ha tomado un día de descanso -ya no podía más- en favor de las manos. He aprovechado parte del solete de la mañana para quitar malas hierbas, alguna rama al olivo, ver qué tipo de plaga tienen las camelias, coger limones y hacer el vago en general.
La tarde se ha ido jugando, repasando los pasos de salsa y bachata aprendidos ayer (cada día disfruto más, pero como me gusta bailar con tacones tengo unas agujetas en los gemelos que hacen época) y haciendo mi primera tarta de almendra. Almudena, si Chichita me deja pongo su receta porque es muy fácil y está de impresión. Hemos merendado un trocito aún templada y qué cosa más rica. Le he sacado una foto con el iphone y hasta lo he organizado todo para pasarla, pero al final no me gustó y no la he puesto.
Me huelen las manos a canela y a naranja…



