Este libro reunía todos mis prejuicios: autoayuda, bestseller, la moda de las filosofías orientales, edición no muy cuidada….En fin, uno de esos libros que rehuyo en las estanterías repetitivamente.
Pero una tiene amigos que leen de todo y uno de ellos, Xurxo, me lo recomendó tanto que pensé: edición de bolsillo barata, poco pierdo…Y aquí estoy, lápiz en mano, leyendo por segunda vez y tomando notas en mi libreta (en Taormina le di un buen avance).
Realmente este libro no me ha descubierto nada nuevo, o casi, nada que no haya leido en otros libros antes. Quizás ni siquiera sería inteligible sin todos ellos. Si nunca has hecho una meditación, si nunca has leído sobre el Tao, o si no has entrado nunca en nada referido a filosofías orientales, este libro no pasa de ser un compendio -no muy bien escrito, por más que le quieran poner una historia como conductor, se nota mucho que no lo es, que sólo es un vehículo- de técnicas que ayudan a mejorar tu vida. Sin embargo, si te van estos temas, es un resumen y una organización excelentes para poder aplicar todo ese conocimiento a la mejora de tu vida.
Os pondré un ejemplo. Practico la herramienta de “Visualización” desde que recuerdo. La tengo totalmente interiorizada. Cuando quiero algo lo veo, y lo vulevo a ver, y lo imagino, le voy poniendo detalles, colores…Es muy potente si quieres conseguir algo, os lo aseguro (deciamos siempre mi amiga Almu y yo, sin libro, que cuando uno quiere de verdad algo el mundo entero se alinea para que lo consiga). Pues este libro la inscribe en un grupo de herramientas que todas juntas, lo veo con claridad, y en un sistema, son en conjunto mucho más efectivas. Y la cosa es que yo ya practicaba la mayoría sin un sistema que les diera coherencia y sentido.
Para muchos esto que cuento sonará a ciencia ficción, pero os aseguro que os perdéis una forma de mejorar vuestra vida que funciona ¡Está claro que conozco a gente excelente que no hace nada de todo esto! Cada uno tenemos nuestro sistema.
Para los que estas cositas tan orientales y filosóficas os vayan mucho, ya sabéis “El monje que vendió su ferrari” de Robin Sharma.



