|
|

Anoche se me ha perdido
en la arena de la playa
un recuerdo
dorado, viejo y menudo
como un granito de arena.
¡Paciencia! La noche es corta.
Iré a buscarlo mañana…
Pero tengo miedo de esos
remolinos nocherniegos
que se llevan en su grupa
—¡Dios sabe adónde!— la arena
menudita de la playa.
Pedro Salinas
 La imagen es de Blopsmen Copyright
Estoy feliz y orgullosísima de ver a mis amigos así de reconocidos por el mundo adelante. Hace unos días era The Guardian el que recogía esta muestra de la fotografía de Blopsmen (Pablo Menéndez).
Siempre me ha parecido excelente -tengo buen ojo, que sepáis- pero es mucho más interesante que el diario inglés se lo reconozca a este flickero gallego-londinense y artista para más señas. Hace unos meses tuvimos ocasión de visitar una expo suya en el Macondo, a ver si estas navidades nos regalamos otra.
No os perdáis su galería y ya me contaréis.
PD.- Aclara que, diga lo que diga The Guardian, él nunca usa flash.
Me gustaría ser capaz de escribir las palabras más bellas para ti y justo ahora que las necesito, no me salen.
Me vienen a la cabeza imágenes que no puedo describir con mi torpeza para expresarme: te veo en la playa pequeña, a mi lado, charlando apoyado en un codo, sonriendo, casi un niño. Con tu pelo rizado y moreno. Te veo con un coreano -hace mil años cuando eran moda- de pie frente a mi, sonriendo, mientras mi estómago se llenaba de mariposas. Te veo hace unos meses bailando conmigo en medio de la calle.
Te veo, te oigo, oigo tu risa, tu preciosa voz. Te echo de menos, pero encuentro gusto en que sea así, quizás porque adoro reencontrarte cada vez, quizás porque sé que no te has ido, que siempre estás para mi, que siempre estoy para ti.
Y podría dedicarte un poema de Benedetti, pero ya lo he hecho, o uno de Salinas, pero también ¿Por qué no?Así que cierro los ojos y pongo todo el cariño del mundo en mi corazón y siento alegría:
Qué alegría, vivir
sintiéndose vivido.
Rendirse
a la gran certidumbre, oscuramente,
de que otro ser, fuera de mí, muy lejos,
me está viviendo.
Pedro Salinas
Y pongo nuestra canción y bailo.
Feliz cumpleaños, cariño. Sólo deseo volver a decirlo sonriendo cada año.
Hay personas con las que se crece. Uno no sabría muy bien a qué responde el que a su lado nuestro espíritu fructifique y se esponje (…) que nos convocan, sin necesidad de proponérselo, a lo mejor de nosotros mismos. Es como si su mera presencia, incluso su existencia, nos impulsara a no conformarnos con la mediocridad de muchas de nuestras posibilidades. (…).
Contigo crezco de un modo muy singular, resultan más próximos mis sueños, más viables mis deseos, me atrevo a más y me atrevo a más, soy capaz de desafíos y de riesgos, no apagas ni agostas mis proyectos, me propongo, persigo, no me resigno, no me rindo, me dispongo, me entrego, me doy. (…) Implica un atrevimiento. Tal vez el de quererse, tal vez el de querer. Contigo es menos difícil. Creces conmigo.
Contigo es el título del libro de Ángel Gabilondo.
Totalmente recomendable para conversar con vosotros mismos. Para que valoremos la importancia del otro.
Y hablando de eso, gracias por el regalo más grande: crecer conmigo. Te quiero.
Sin que sirva de precedente, dejo una canción de Joaquín Sabina: Contigo.
Y del Canto del Loco, Contigo
Y de Toni Zenet: Soñar contigo.
Y, por último, uno de mis boleros favoritos y que es como para esta entrada: Contigo Aprendí (Armando Manzanero y la Barbería del Sur). Tu presencia no la cambio por ninguna.
No he meditado ni la mitad de lo que debería y no he concluido nada sobre este blog, salvo, apenas, que escribiré muy breve, usaré fotos, videos y música para que sea más ligero y que, de vez en cuando, intentaré abrir diálogo sobre un tema de esos de “fondo”, de esos que nos preocupan, nos alegran, nos mantienen vivos…
¿Me proponéis algo? Y esta vez, hasta los más tímidos deben hablar.
Y os dejo meditando sobre el amor :)
Haven´t met you yet, de Michael Bublé

Te he echado de menos hoy, Los Secretos (uno de esos gustos que compartimos).

Dejo el enlace a la preciosa columna de hoy en La Voz de Galicia de Xosé Carlos Caneiro, que es como si la hubieran escrito para ti, que siempre pusiste por delante el quien del qué.
 Deliciosa Martha
Apenas he alcanzado la mitad de mis objetivos de este año y ya ando liando con los del año que viene. Si es que ideas no me faltan, pero tiempo y capacidad para ponerlas en práctica sí. Sobre todo porque media casa se ha empeñado en estropearse a la vez…en fin. Para contrarrestar, me ha dado por ir buscándome un curso de cocina, de repostería, en particular.
Apenas como dulces, pero me gusta probarlos y, sobre todo, ver disfrutar a quienes los toman. Desde hace un año, voy haciendo postres y los repito hasta que los domino (dentro de mi modesta capacidad, claro). Por ahí, por el blog, hay alguna receta. Además, mis comidas favoritas son el desayuno y la merienda así que …decididamente repostería.
Mientras tanto, de aquí al año que viene y para abrir boca, me voy a dedicar a ver películas de cocina. Se veía venir: ya empecé con Chocolat.
Bueno, a lo que iba, que acabo de ver Deliciosa Marta y, si alguna duda me quedaba, ha terminado de convencerme -gracias Lizard por la recomendación- porque es justo lo que yo buscaba: el mimo de una comida bien preparada y la sensualidad que alimenta los sentidos.
Si os decidís a verla, veréis la sensualidad de los besos y las caricias -apta para que la vea cualquiera, niños, desde luego- tan “masticables” y táctiles, como a mi me gustan. Hummmm…fantástica! No os la perdáis.
Sé que tú querrías esto, sé que te gustaría que siguiera sonriendo sin aspavientos. Me resultará más difícil ahora, sin ti, pero te prometo intentarlo. Gracias.
Escuchó su voz y fue a preguntar quién cantaba. Le pareció bellísima. Pensó que a mi me gustaría.
Marisa Monte me gusta desde que la escuché en tu coche, seguramente cuando nos íbamos Caión a comer en los días lluviosos del invierno. Más bien a pasear, que comer no comíamos nada. Muertos de frío siempre. Al regreso, para que yo dejase de tiritar, ponías la calefacción y música brasileña, Marisa Monte también. Así que cada vez que la escucho pienso en ti, conduciendo muy serio, de regreso.

A Alma e a matéria
Es el perfume que me regalaron la semana pasada. Así, sin más. Un perfecto desconocido un par de horas antes.
Y ahora, cuando me lo pongo, lo recuerdo haciendo el gesto de oler mi muñeca. Huele a melocotón, aunque es una mezcla de rosa, almizcle y kiwi.
Siempre me ha parecido un gesto de máxima intimidad oler a otra persona, de reconocimiento profundo ser capaz de recordarla olfativamente. Huelo todo lo que has tocado cuando te vas. Es mi costumbre.
Por eso me intimidó un poco que me tomara de la mano y me oliera. El, un desconocido.
Mis olores forman parte de mi. Me pongo aceite de naranja cuando estoy alegre y energética, de rosa mezclada con argán, jazmin o pachuli cuando estoy más femenina, de té verde, caléndula o lavanda para refrescar el verano. Elijo con más cuidado mis aromas y aceites que, por ejemplo, la ropa. Porque el aroma es sólo para los que están muy cerca y lleva mi estado de ánimo en él.
Y, a veces, huelo a ti.
Estoy “retaggeando”, haciendo limpieza, cambiando categorías, clarificando cosas…Quizás no encontréis cosillas…Tened paciencia. Voy a ratitos libres. Mirad el mundo en colores! Es luminoso.
Y de música, no hay duda: Color Esperanza de Diego Torres.
|
|