|
|
Hay personas con las que se crece. Uno no sabría muy bien a qué responde el que a su lado nuestro espíritu fructifique y se esponje (…) que nos convocan, sin necesidad de proponérselo, a lo mejor de nosotros mismos. Es como si su mera presencia, incluso su existencia, nos impulsara a no conformarnos con la mediocridad de muchas de nuestras posibilidades. (…).
Contigo crezco de un modo muy singular, resultan más próximos mis sueños, más viables mis deseos, me atrevo a más y me atrevo a más, soy capaz de desafíos y de riesgos, no apagas ni agostas mis proyectos, me propongo, persigo, no me resigno, no me rindo, me dispongo, me entrego, me doy. (…) Implica un atrevimiento. Tal vez el de quererse, tal vez el de querer. Contigo es menos difícil. Creces conmigo.
Contigo es el título del libro de Ángel Gabilondo.
Totalmente recomendable para conversar con vosotros mismos. Para que valoremos la importancia del otro.
Y hablando de eso, gracias por el regalo más grande: crecer conmigo. Te quiero.
Sin que sirva de precedente, dejo una canción de Joaquín Sabina: Contigo.
Y del Canto del Loco, Contigo
Y de Toni Zenet: Soñar contigo.
Y, por último, uno de mis boleros favoritos y que es como para esta entrada: Contigo Aprendí (Armando Manzanero y la Barbería del Sur). Tu presencia no la cambio por ninguna.
Hace mucho que no os cuento lo que leo. Pura pereza de escribir y también que hay mucha relectura, mucho libro de los de subrayar, trabajar, etc. Pero vamos, ahí va lo que he sacado para hacer sitio a lo que me estáis recomendando:
Si no recuerdo mal, Lulú fue quien me habló del El caballero de la armadura oxidada, de Robert Fisher. Muy recomendable para todos los que vamos por la vida con coraza – y quién no?- ya que además de decir muy fácil y como un cuento lo que hay que dejar de lado, en el fondo es un procedimiento sobre cómo hacerlo. Se lee rápido. Aplicarlo, eso ya es otra cosa.
“Las lágrimas de autocompasión
no te pueden ayudar.
No son del tipo que a tu armadura
puedan eliminar”
Pues, hala, a la estantería de la sala.Gracias, Lulú. Más de estas, por favor.
Creo que fue Lizard quien me habló de Ángel Gabilondo -disculpadme si me lío- porque se había leído Contigo. Yo he empezado por el anterior “Alguien con quien hablar“, que me ha parecido sencillito, lleno de interesantes reflexiones. Me compraré Contigo más adelante. Esta temporada he terminado la fase filosofía- pensamiento- autoayuda. Pero lo anoto para el otoño. Seguro que merece la pena leerlo. Hay capítulos del éste, que pasa a la estantería de mi cuarto para releer, que son una joya. Por ejemplo, hablando de la apasionada serenidad hace un perfecto desarrollo en tres párrafos. Os dejo el último:
La serenidad consiste en saber verse y sentirse afectado y en responder adecuadamente, en la justa dimensión. No es el extravío de los sentimientos, ni la insensibilidad, es el placer de un sentir pertinente, un envolver y envolverse, sin verse envuelto….La serenidad brota en ocasiones de una apasionada y sostenida posición, un estado que permanece y persiste con firmeza, la energía de una voluntad. Es intensidad sostenida.
Muchas gracias, Lizard.
Releí a Elisabeth Kübler- Ross -recomendada en su día por Verme- y sus Lecciones de Vida a las que siempre regreso y que ahora sale de la mesilla para dejar hueco a la aventura (tanto varía esto que creo que será Lovecraft quien ocupe su lugar):
Cuando dejamos de intentar cambiar al otro, podemos sentir el poder del amor, sin engaños. No hay que planear, pelear, manipular ni controlar. Ya no más “me temo que, sin mi control, él no lo hará” o “nunca será quién quiero que sea si yo no cambio las cosas”. Debemos aprender a compartir nuestras verdades. No hay nada de malo en que encaremos a alguien en relación a algo que nos molesta. Pero hacerlo con una expectativa es un intento de manipulación. Debemos compartir, decir nuestra verdad, pero sin pensar sólo en obtener la reacción que queremos.
Mientras estemos apegados a nuestros planes y fantasías, no amamos realmente. hemos de dejar que las personas sean como son. Si se van, tal vez es porque tenían que hacerlo.
…
Cuando abandonamos las imágenes e ilusiones futuras de cómo deberían ser las cosas, así como nuestras estrategias y planes, el amor toma vida propia…Cuando nos entregamos, el amor puede conducirnos a muchos lugares maravillosos y entrañables que nunca hubiéramos imaginada.
Lo aparco no sin una cierta pena durante una temporadita. Es todo un tratado de generosidad y desprendimiento.
Se me ha hecho tarde. Sigo con la segunda parte – falta la poesía, la novela y parte de la filososfía y el ensayo- en cualquier momento.
Pues sí que hace tiempo que no os contaba lo que leo!
Ha empezado el verano y yo casi sin enterarme. Tanto viajecito y un montón de trabajo me han colocado en medio del mes de julio así, sin más. La cuestión es que agosto es mi mes “distinto”. No tengo vacaciones pero cambio el ritmo de vida: salgo más por la noche, paseo más, leo más.
Acostumbro a regalarme por mi cumpleaños una provisión de buenos libros, que es lo que más me gusta en el mundo, pero de verdad que este año no sé qué hacer. Tengo mucho libro sesudo en la estantería, excelentes ensayos, filosofía, análisis sobre gestión de ong, etc. Muchos son buenísimos y los leeré, pero a ratitos, en dosis pequeñas.
Busco libros hermosos, alegres y bien escritos que me sumerjan en la lectura durante horas, que saquen sus palabras y me atrapen dentro. Por favor, una- aunque sólo sea, o dos, o tres…- recomendación cada uno de vosotros. Esta vez, a ver si os animáis los que leéis y no comentais (algunos me consta que sois muy buenos lectores). Al fin y al cabo sólo tenéis que poenr autor y título, si no queréis extenderos más.
Este libro reunía todos mis prejuicios: autoayuda, bestseller, la moda de las filosofías orientales, edición no muy cuidada….En fin, uno de esos libros que rehuyo en las estanterías repetitivamente.
Pero una tiene amigos que leen de todo y uno de ellos, Xurxo, me lo recomendó tanto que pensé: edición de bolsillo barata, poco pierdo…Y aquí estoy, lápiz en mano, leyendo por segunda vez y tomando notas en mi libreta (en Taormina le di un buen avance).
Realmente este libro no me ha descubierto nada nuevo, o casi, nada que no haya leido en otros libros antes. Quizás ni siquiera sería inteligible sin todos ellos. Si nunca has hecho una meditación, si nunca has leído sobre el Tao, o si no has entrado nunca en nada referido a filosofías orientales, este libro no pasa de ser un compendio -no muy bien escrito, por más que le quieran poner una historia como conductor, se nota mucho que no lo es, que sólo es un vehículo- de técnicas que ayudan a mejorar tu vida. Sin embargo, si te van estos temas, es un resumen y una organización excelentes para poder aplicar todo ese conocimiento a la mejora de tu vida.
Os pondré un ejemplo. Practico la herramienta de “Visualización” desde que recuerdo. La tengo totalmente interiorizada. Cuando quiero algo lo veo, y lo vulevo a ver, y lo imagino, le voy poniendo detalles, colores…Es muy potente si quieres conseguir algo, os lo aseguro (deciamos siempre mi amiga Almu y yo, sin libro, que cuando uno quiere de verdad algo el mundo entero se alinea para que lo consiga). Pues este libro la inscribe en un grupo de herramientas que todas juntas, lo veo con claridad, y en un sistema, son en conjunto mucho más efectivas. Y la cosa es que yo ya practicaba la mayoría sin un sistema que les diera coherencia y sentido.
Para muchos esto que cuento sonará a ciencia ficción, pero os aseguro que os perdéis una forma de mejorar vuestra vida que funciona ¡Está claro que conozco a gente excelente que no hace nada de todo esto! Cada uno tenemos nuestro sistema.
Para los que estas cositas tan orientales y filosóficas os vayan mucho, ya sabéis “El monje que vendió su ferrari” de Robin Sharma.
Como nos tiene acostumbrados, Gonzalo Sánchez- Terán nos deja sin aliento en su blog Pan y Poesía (Frontera D) con el último post que no tiene desperdicio.
El poema, de José Ángel Valente, una maravilla:
Cruzo un desierto y su secreta
desolación sin nombre.
El corazón
tiene la sequedad de la piedra
y los estallidos nocturnos
de su materia o de su nada.
Hay una luz remota, sin embargo,
y sé que no estoy solo;
aunque después de tanto y tanto no haya
ni un solo pensamiento
capaz contra la muerte,
no estoy solo.
Toco esta mano al fin que comparte mi vida
y en ella me confirmo
y tiento cuanto amo,
lo levanto hacia el cielo
y aunque sea ceniza lo proclamo: ceniza.
Aunque sea ceniza cuanto tengo hasta ahora,
cuanto se me ha tendido a modo de esperanza.
SERÁN CENIZA
Scarlett O´Hara en Lo que el viento se llevó.
Una de las frases más sensatas que he interiorizado perfectamente desde hace años.
He tenido una semanita de las que mejor que pasen. Nada definitivamente terrible pero rollos y más rollos, cansancio y más cansancio. Reconozco que me ha costado aguantar la sonrisa. He usado mis herramientas de subir la moral, unas han funcionado, otras no. Al final, como siempre, ese punto de frivolidad irresponsable me saca del apuro. Bueno, eso y los masajes de Elena, insuperables.
Así que mientras nuestro Presidente del Gobierno carga con el muerto de las especulaciones urbanísticas y financieras a funcionarios y pensionistas- patético e indignante-, me he ido de compras a ver qué se lleva esta primavera (comprando baratito, eso sí) o más bien pensando ya en el verano porque con este mayo ventoso y frío ya hay que pensar en sandalias de colores, camisetas blancas, rayitas marineras (monísimas en Z por menos de diez euros), vestiditos de flores, camisas para poner por encima de un bikini (chicas, las transparencias es lo más). Al final me he comprado un vestido rojo -pensando que en Sicilia hará calor- que he regalado nada más llegar porque definitivamente no es mi color y a ella, morenísima, le sienta de maravilla.
Ya he acabado con la temporada de tarta de almendra (sí, Almudena, variantes de la receta de Chichita, sencillísima y rica rica), que es muy de invierno, y antes de entrar en los postres de verano fresquitos, voy a cumplir el capricho de practicar brownie con diferentes chocolates. Voy a probar a hacer uno especial relleno de chocolate blanco para una larpeira que me sé yo.
Os recuerdo que hoy es el día de las Letras Galegas dedicado a Novoneyra, que es un placer leerle, pero yo me voy a la playa a pasear antes de comer que hay que aprovechar el solete y coger color. Tengo que rentabilizar esos zumos vitaminantes -muy recomendables- de zanahoria y manzana que me preparo para el desayuno y además necesito el tacto de la arena en los pies.

Hechizada sin remedio por el iPhone, por el mar en esta mañana de primavera, por el contacto de la arena en mis pies, por la música de Luz Casal que me hace bailar salpicándome en la orilla. Hechizada sin remedio por ti. Mío es el aire. Feliz.

Por motivos profesionales he tenido que vistar una planta de producción de alúmina y de aluminio. Por si alguien no lo sabe, aclararé que me encanta ver procesos industriales. Me quedo embobada con esas enormes máquinas filtrando, escupiendo brasas como la fragua de Vulcano, colando….Ya sé que no parece nada poético, que no resulta ecológico, que se rompe el paisaje y que es insalubre en muchos casos, pero, queridos míos: es necesario.
He de reconocer que admiro y adoro todo lo que supone transformación real, imaginación aplicada, creatividad productiva. Todo ello ha permitido también que las condiciones de trabajo sean cada vez mejores, que el peligro sea controlable -aunque indudablemente existe-, que los residuos se traten mejor. Es en este tipo de industria pesada o en las cementeras, donde te haces consciente de lo que significa nuestro nivel de vida y de lo que supone sostenerlo.
Sé que tiene un punto de frivolidad este gusto mío, que tiene esa faceta del deporte de aventura (te pones botas, casco, gafas, tapones…) tan irreal si piensas en la posibilidad de trabajar en esa planta -por otra parte parece que bien cuidada y bien atendida en cuanto a seguridad e higiene- ocho horas al día cinco días a la semana.
Disculpadme esto y también tantos días sin escribir. Se alía contra mi – o a mi favor- el mundo real y las malas conexiones que tenemos en las aldeas.

He pasado una semana estupenda. No muy santa, pero sí muy completita.
De domingo a domingo no ha faltado de nada, así que vamos a por el último trimestre con energía para dar y tomar.
Me ha alegrado la vida veros a muchos de vosotros y a personas que hace años que no veía. ¡Qué buenas charlas nos hemos pegado! ¡Qué maravilla comer tranquilamente con la vista perdiéndose en el azul del mar!¡Qué bonito el musgo de la catedral de Santiago! Y lo que he aprendido de coaching, ¿qué?
Mucho trasnochar. Con lo que me gusta salir contigo…
Y para guinda el macroconcierto de Rock Progresivo del jueves en el que actuaban Karmakanic, Colin Bass (guitarra de Camel) y Steve Hackett (guitarra de Génesis).
La calidad de todos ellos es magnífica pero con Steve Hackett se me puso la piel de gallina escuchando Horizon, por ejemplo. Qué maravilla tocar así la guitarra, qué bueno el de los teclados, qué pasada el batería. No más de doscientas personas, muy motivadas, eso sí.
La magia de la música en directo me ha dejado fascinada. ¡Gracias por organizarlo! ¡Qué buena compañía!
Me han regalado dos maravillosos enlaces de video, una auténtica fuente de optimismo. Estoy encantada porque he visto que, inconscientemente o casi, hago muchas de esas cosas que dan optimismo, ilusión y buen humor (entre ellas bailar por las mañanas y abrazar mucho). Me voy a dormir tarde pero feliz y con nuevas lecciones aprendidas.
El colmo ya ha sido cuando veo que el video termina con mi “canción de la ducha“: Hoy puede ser un gran día de Joan Manuel Serrat!!
Hoy puede ser un gran día,
plantéatelo así,
aprovecharlo o que pase de largo,
depende en parte de ti.
Dale el día libre a la experiencia
para comenzar,
y recíbelo como si fuera
fiesta de guardar.
No consientas que se esfume,
asómate y consume
la vida a granel.
Hoy puede ser un gran día,
duro con él.
Hoy puede ser un gran día
donde todo está por descubrir,
si lo empleas como el último
que te toca vivir.
Saca de paseo a tus instintos
y ventílalos al sol
y no dosifiques los placeres;
si puedes, derróchalos.
Si la rutina te aplasta,
dile que ya basta
de mediocridad.
Hoy puede ser un gran día
date una oportunidad.
Hoy puede ser un gran día
imposible de recuperar,
un ejemplar único,
no lo dejes escapar.
Que todo cuanto te rodea
lo han puesto para ti.
No lo mires desde la ventana
y siéntate al festín.
Pelea por lo que quieres
y no desesperes
si algo no anda bien.
Hoy puede ser un gran día
y mañana también.
Hoy puede ser un gran día
duro, duro,
duro con él.
Qué tengais muy buenos días! Y gracias, Xabi, muchas gracias.
Mi cerebro -digamos que la parte intelectual y la emocional- se ha tomado un día de descanso -ya no podía más- en favor de las manos. He aprovechado parte del solete de la mañana para quitar malas hierbas, alguna rama al olivo, ver qué tipo de plaga tienen las camelias, coger limones y hacer el vago en general.
La tarde se ha ido jugando, repasando los pasos de salsa y bachata aprendidos ayer (cada día disfruto más, pero como me gusta bailar con tacones tengo unas agujetas en los gemelos que hacen época) y haciendo mi primera tarta de almendra. Almudena, si Chichita me deja pongo su receta porque es muy fácil y está de impresión. Hemos merendado un trocito aún templada y qué cosa más rica. Le he sacado una foto con el iphone y hasta lo he organizado todo para pasarla, pero al final no me gustó y no la he puesto.
Me huelen las manos a canela y a naranja…
Reconozco que no paro de escuchar esa canción de Zenet. Me la sé ya de memoria.
Causas perdidas…ya de niña me decían mis monjitas “deja de hacer de abogado de pleitos pobres”, que era su forma despectiva de decirmelo. Y es que es verdad, tengo debilidad por las causas perdidas así que me enamoro de quien no debo, apuesto por el que seguro que va a perder y dejo tiempo y enregía en cosas que no tienen remedio. No es una forma inteligente de vivir, de eso estoy segura, pero forma parte de mí esencia. Como dice de sí mismo Leiter en su post de hoy -felicidades por tu segundo cumpleaños- somos unos románticos (aunque a mi la desgracia byroniana como la define Bertrand Russel me espanta).
En fin, que me voy por peteneras. Que escuchéis la canción que tiene ritmo y la letra es purita poesía:
Que no me nieguen el último trago
Que no me perdone nadie en la vida
Sobre los paquetes de tabaco se impriman poesías
Se impriman poesías…
Al menos que después no sea tarde
Al menos que después no me arrepienta
Para poder volver a tropezarme con la misma piedra
Con la misma piedra…
Que vuelva a llover sobre mojado
Y en los charquitos salten las ranas
Que siga el corazón desengañado sin darse de baja
Sin darse de baja…
Y jugar a vivir, y jugarse la vida
Y volver a morir por las causas perdidas
Y jugar a vivir, y jugarse la vida
Y volver a morir por las causas perdidas
Que no me pierda el miedo a perderte
Y la verdad no me quite el sueño
Que siempre se tiente a la suerte con el primer beso
Con el primer beso…
Al menos que otra vez lloren de nuevo
Los ojos que no miden la distancia
Que cure lo que no me cura el tiempo
Y el agua salada y el agua salada…
Que las promesas no vayan a misa, y no haya favor por favores
Que los enamorados se rindan sin condiciones
Sin condiciones…
Y jugar a vivir, y jugarse la vida
Y volver a morir por las causas perdidas
Y jugar a vivir, y jugarse la vida
Y volver a morir por las causas perdidas
Y jugar a vivir, y jugarse la vida
Y volver a morir por las causas perdidas
Y jugar a vivir, y jugarse la vida…
Ya sé que estoy pesadita con estas canciones de Zenet. Tendréis que echarle paciencia. Ahora voy a soñar contigo.

Es mi flor favorita -quizás porque florece a destiempo, antes que ninguna-, pero dudo que nadie lo supiera hasta ahora, así que debe de ser una casualidad. Como debe de serlo que me haya encontrado una, blanca además, encima del capó de mi coche al salir de la fiesta del sábado. Por si acaso y en todo caso, muchas gracias a quien la dejó allí depositada. Estaba fresquita y preciosa, tan blanca y sedosa en la noche sobre el negro brillante! Y ahora, ya lo veis, la llevo “empocheciéndose” en el salpicadero. Me alegra la vista, me trae recuerdos agradables. Gracias.
Os dejo con un poema de Lorca escrito en gallego e interpretado por Luar na Lubre.
Aunque ya sabéis que le doy a lo del facebook ,a linkedin, a flickr, a un par de blogs,leo los vuestros, y tengo media docena de cuentas de correo de todo tipo (menos mal que existen los readers porque si no sería la locura), etc. nunca dejo de hacer nada en el mundo real para atender al virtual. Los que tengan hijos o mascotas – o ambas cosas- me entenderán a la primera.
Os quiero mucho, me acompañais a diario (los que comentan animan más) y soy feliz de encontraros, especialmente aquí, en este blog que es mi favorito después de casi cinco años de escribir poco menos que a diario. Aprovecho para agradeceros a muchos que sé que estáis ahí, aunque no escribais, la constancia de venir de visita. Sois bienvenidos siempre.
Pero el mundo real se está volviendo absorbente y esta temporada promete serlo más que de costumbre así que ya he renunciado a facebook o similares excepto para lo que supone responder o atender a Dididai, creo que poco le voy a poder dedicar a flickr -que además me tiene un pelín cansadilla- y espero tener ratillos para subir entradas breves a este blog.
Ya sabía yo que tantos propósitos de año nuevo iban a tener consecuencias…pero eso de que los sueños estén cada vez más cerquita no está nada mal tampoco.
Pues eso, mis disculpas si me veis poquito. Llamadme, escribidme -por favor-, bajad a tomar una cañita conmigo a ver atardecer en la playa, que este solete lo merece, o salid conmigo a correr, a pasear (os cambio sin dudar por el ipod con curso de inglés), bailar o nadar, también podéis venir a comer, cenar o a desayunar café con tostadas, etc. Me encanta teneros en casa. Yo voy a usar el truco de las semanas de más estrés: comportarme como si nada fuese urgente. Como dice mi socio: una cosa detrás de otra.
Go slowly de Radiohead.
|
|