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Un pedacito del cuento de Henry James (aquí completo):
Una segunda oportunidad: ésa es la vana ilusión. Jamás ha habido más que una. Trabajamos a ciegas; hacemos lo que podemos; damos lo que tenemos. Nuestra duda es nuestra pasión y nuestra pasión es nuestra misión. Todo lo demás no es sino la demencia del arte.
Impresionante.
Acaba de termninar el II Congreso de la Felicidad organizado por el Instituto de la Felicidad de Coca- Cola, dirigido por Eduardo Punset.
Por lo que he visto y leído no hay mucho original que aportar, pero la iniciativa parece tan necesaria en estos tiempos.
Muchos de nosotros no nos hemos ido de vacaciones a ningún destino exótico la pasada Semana Santa, pero hemos disfrutado del solete al aire libre, de una buena conversación con un amigo, de una comida rica bien preparada y mejor acompañada, de la música de un concierto o de un buen libro. Y eso, sencillo y barato, seguro que puede hacernos tan o más feliz. Sí, la felicidad es algo interior. Ya lo sabíamos, eh? Me he leído los ingredientes que dicen los expertos que apoyan a la consecución de la felicidad y no ando mal de nota, quizás tenga que mejorar mi sentido del humor.
Bueno, en el enlace que os dejo tenéis todo tipo de informes sobre la felicidad pero por si queréis medir la vuestra, sólo tenéis que responder a estas breves preguntas de Quo. Qué os sale? A mi muy satisfecho. No está mal!
Así me siento hoy, muy inglesa.
Me he pasado medio día haciendo dulces y trabajando en el jardín. A que suena bien?
Buff, cuánto necesitaba un día de estos, de trabajo manual, de amasar, batir, de llenar la casa de olores (principalmente a chocolate, no lo voy a negar).
Y después me he ido a coger moreno obrero rastrillo en mano. Porque que nadie crea que me dedico a la jardinería fina, jajaja, he estado cavando alrededor de los árboles, removiendo la tierra y arrodillada quitando malas hierbas.
Ahora me voy a preparar la merienda: fruta, bizcocho, mousse de chocolate…y té.
Es el cambio de hábitos en el que mas he trabajado. He aplicado el método de los 21 días. Algo he mejorado, pero creo que para cambiarlo definitivamente hace falta un cambio psicológico. Debería de ser mas pesimista, creer que no puedo hacer siempre una cosa más.
Me cuesta. Ni siquiera se si quiero.
No es falta de respeto hacia los puntuales, de verdad, sabéis que me esfuerzo pero es que va conmigo el decir a todo que si.
No es el más fuerte de la especie el que sobrevive, ni el más inteligente, sino el que se adapta mejor al cambio.
Charles Darwin
No lo pensé a tiempo: la/ el primera profe que te toca en el cole es crucial. Si lo hubiera pensado a tiempo hubiese pasado una selección más dura que ninguna otra.
Mary Carmen era muy joven, tenía novio y se vestía a la moda, con unas botas verdes de charol que Armando y yo intentábamos ver más cerca agachándonos a su paso. O quizás recuerdo las altas botas verdes porque quedaban a mi altura… Le gustaban los niños, se veía a las leguas. Yo era la perfecta niña buena -sólo en apariencia- y Armando el típico niño traste. Eramos inseparables. Recuerdo una vez, los primeros días de cole, que después de un rato en el cole, me dijo: ya hemos estado aquí mucho tiempo, vámonos! Y cogimos la puerta y nos fuimos a casa. Imaginad a nuestras madres cuando aparecimos en casa a media mañana!
Bueno, como sea, Mary Carmen era adorable y aunque éramos muy inquietos estábamos encantados en el cole.
A veces, nuestros niños no tienen esa suerte y se vuelven tímidos o introvertidos en el cole, van incómodos. Algunas veces, la buena suerte les coloca un profe que les atrae lo suficiente como para recuperar el gusto por le escuela. Ojalá.
Una de esas presentaciones que circulan por ahí.
Consejos de Mafalda para la Mujer.
Regreso de Vedra, del #lav012. Contenta pero muy cansada. Me ha gustado el montaje sencillo y practico.
Me espera una semana agobiante en la que ya se que no tendré apenas tiempo y dormiré lo justo. Siempre que doy clases en el master es asi. Esas horas se superponen a las que ya tenia, las empujan y ocupan mi agenda entera.
Este año mis alumnos son muy jóvenes. La mayoría necesitan un empujón. Salgo siempre agotada de mis clases. Pero, querido Paco, yo ya los quiero. Asi que salgo feliz.
A lo que iba. Aprovecho el viaje en coche y llamo a mi madre. No he tenido tiempo antes y se preocupa. Detecta inmediatamente mi cansancio. Empieza su discurso cariñoso sobre que no me cuido, que no paro, que no me ha dicho nada pero que me ha visto con muy mala cara…que hasta mi padre se lo ha dicho!!!!
Protesto pero me alegro, aunque no lo diga, de tenerla ahí, mimandome, preocupandose por mi. Recojo los mimos.
No le hago caso cuando me dice: no se por que te has metido en eso de ayudar a esos niños (es socia de Dididai y me pregunta constantemente por todo, se que le parece estupendo).
Cuelgo riendo.
Me quedo pensando que quizás ese master de internacional tan denso es lo que no merece la pena. Lo acabo por prurito profesional, como los libros solo regulares. Los malos ya directamente los dejo. Antes no podía. Ahora si. La edad.
Quizás es solo cabezoneria.
El resto, ni tocarlo. Nada sobra. Esta ahí porque es parte de mi vida. Y lo que me queda si puedo!
Me siento uno de esos marcianitos motivados! Me encanta! Gracias, peque.
Dentro de las recomendaciones de mi profe está este libro “El Elemento” de Sir Ken Robinson (8 euros en edición de bolsillo), que me está gustando un montón, aunque no sé si me estoy quedando precisamente con lo más relevante pero…bueno, la cosa va de eso, ¿no?
Voy a ir dejando las notas sobre lo que me llama la atención, para que me sirva de recordatorio.
Además de los clásicos 5 sentidos, a los que habría que añadElir la intuición, menciona otros cuatro:
El sentido de la temperatura o termocepción (qué mal me funciona a mi! me he pasado años diciendo que no tengo termostato y va a ser esto!); el sentido del dolor o nocicepción (quién no ha oído hablar del “umbral del dolor”); el sentido del equilibrio y la aceleración o equilibriocepción y el sentido kinestésico o propriocepción que nos da información de dónde están nuestras extermidades y nuestro cuerpo en el espacio en relación a los demás.
Y pensar que nunca les he dedicado una poesía! Claro que con esos nombrecitos no lo ponen fácil :)
Eso espero, al menos, ya que me han dicho que tengo ya hasta edemas en las cuerdas vocales y que, o me callo durante 4 días, o ….
Así que ahí estoy, con mi block de notas a cuestas y, en el fondo, no muy molesta con ese silencio obligado que hace que escuche mucho más. Además es divertido gesticular para hacerte entender. Es muy creativo (estoy yendo a un taller de creatividad).
Escucho y debo de poner cara de interés, así que todo el mundo está encantado conmigo. Mira tú por donde voy a aprender algo.
¡A ver cómo me las arreglo en el curso de esta tarde! Toca Edward de Bono y sus “sombreros para pensar“. Un clásico.
Ya estamos de regreso. Empieza el cole y la rutina que nos llevara hasta el verano que viene.
No la prefiero a las vacaciones, pero tiene su encanto también eso de vivir con mas orden (en mi caso, el verano es caótico).
El principio de curso es también el principio de los buenos propósitos: estudiar ingles, hacer ejercicio con regularidad, volver a clases de baile (estoy sin pareja, sniff). ..
He llegado de estos días de desconexión con la cabecita muy clara, una gran serenidad de animo y un bastante mas de alegría, asi que cocinado con salud, esto pinta bien.
A por el curso, chicos. Sonriendo!
Durante esta larguísima temporada, o así me lo ha parecido, en que no he estado del todo bien de salud, creo que mi mejor herramienta ha sido la meditación.
La meditación ha permitido que duerma sin apenas necesitar calmantes para el dolor, me ha permitido llevar serenamente mi bajo nivel de energía, me ha ayudado a despejar mi mente y poder así trabajar menos pero más eficazmente.
La practico desde hace muchos años, aunque es verdad que de una manera menos regular y sólo por las noches. Ahora he encontrado que quizás las mañanas son el mejor momento, me permite empezar el día increíblemente bien. Pero cualquier momento es bueno.
Aprendí en un breve curso, pero hay muchos buenos libros que te permiten aprender sin ir a ninguna parte. Hay muchos tipos de meditación. Yo antes practicaba la de concentrarse en la respiración, y aún lo hago, pero ahora también recurro a veces a meditaciones guiadas. Con you tube y buscando alguna meditación con la que os sintáis cómodos, podéis empezar hoy mismo.
No os desaniméis. No siempre sale a la primera. Hay que practicar. Y no todos los días uno consigue el mismo nivel de desapego. No hay mejor ayuda para la mente y el cuerpo.
Al hilo de la lectura de un artículo sobre el tema de la soledad como una lacra de la sociedad actual en el que de rondón se incluia una reflexión – que ocultamos nuestra soledad como una herida- me puse a pensar sobre este tema.
No me suelo sentir sola pero sí me ha pasado en momentos concretos y reconozco que la soledad viene a ser para mi en lo emocional como una enfermedad grave en lo físico, así que me considero afortunada de haberla tocado de refilón. Pero ahí está, formando parte de mis miedos.
La soledad, no tanto física como emocional, – a veces no van juntas- me parece a mi también una herida y como pasa a otros uno tiende instintivamente a acercarse a los que están “sanos”. Pero no me parece justo. Creo que lo primero que deberíamos hacer es desculpabilizar la soledad. Algunas veces quién está solo es responsable de sus circunstancias, pero en muchos casos es la vida la que nos coloca en posiciones incómodas, la que nos lleva al límite de una u otra manera y no es fácil salir solo de ahí, de enfrentarse al abismo.
La soledad, entendida como aislamiento emocional, es embrutecedora e insana. Si te encuentras en esa situación, intenta salir despacito. Busca un contacto un poco más estrecho, habla un poco más con los que te rodean, haz el esfuerzo de poco a poco, dar un poco más y abrirte, ese es el primer paso.Intenta penetrar en el alma de quien te habla, que decía Epicuro. Sé consciente de que tendrás que dar de ti mismo y superar tu miedo. Hazlo poco a poco, pero no desaproveches oportunidades.
Y, si te puedo ayudar, aquí estoy. La soledad no contagia.
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