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Dentro de las recomendaciones de mi profe está este libro “El Elemento” de Sir Ken Robinson (8 euros en edición de bolsillo), que me está gustando un montón, aunque no sé si me estoy quedando precisamente con lo más relevante pero…bueno, la cosa va de eso, ¿no?
Voy a ir dejando las notas sobre lo que me llama la atención, para que me sirva de recordatorio.
Además de los clásicos 5 sentidos, a los que habría que añadElir la intuición, menciona otros cuatro:
El sentido de la temperatura o termocepción (qué mal me funciona a mi! me he pasado años diciendo que no tengo termostato y va a ser esto!); el sentido del dolor o nocicepción (quién no ha oído hablar del “umbral del dolor”); el sentido del equilibrio y la aceleración o equilibriocepción y el sentido kinestésico o propriocepción que nos da información de dónde están nuestras extermidades y nuestro cuerpo en el espacio en relación a los demás.
Y pensar que nunca les he dedicado una poesía! Claro que con esos nombrecitos no lo ponen fácil :)
Eso espero, al menos, ya que me han dicho que tengo ya hasta edemas en las cuerdas vocales y que, o me callo durante 4 días, o ….
Así que ahí estoy, con mi block de notas a cuestas y, en el fondo, no muy molesta con ese silencio obligado que hace que escuche mucho más. Además es divertido gesticular para hacerte entender. Es muy creativo (estoy yendo a un taller de creatividad).
Escucho y debo de poner cara de interés, así que todo el mundo está encantado conmigo. Mira tú por donde voy a aprender algo.
¡A ver cómo me las arreglo en el curso de esta tarde! Toca Edward de Bono y sus “sombreros para pensar“. Un clásico.
Ya estamos de regreso. Empieza el cole y la rutina que nos llevara hasta el verano que viene.
No la prefiero a las vacaciones, pero tiene su encanto también eso de vivir con mas orden (en mi caso, el verano es caótico).
El principio de curso es también el principio de los buenos propósitos: estudiar ingles, hacer ejercicio con regularidad, volver a clases de baile (estoy sin pareja, sniff). ..
He llegado de estos días de desconexión con la cabecita muy clara, una gran serenidad de animo y un bastante mas de alegría, asi que cocinado con salud, esto pinta bien.
A por el curso, chicos. Sonriendo!
Durante esta larguísima temporada, o así me lo ha parecido, en que no he estado del todo bien de salud, creo que mi mejor herramienta ha sido la meditación.
La meditación ha permitido que duerma sin apenas necesitar calmantes para el dolor, me ha permitido llevar serenamente mi bajo nivel de energía, me ha ayudado a despejar mi mente y poder así trabajar menos pero más eficazmente.
La practico desde hace muchos años, aunque es verdad que de una manera menos regular y sólo por las noches. Ahora he encontrado que quizás las mañanas son el mejor momento, me permite empezar el día increíblemente bien. Pero cualquier momento es bueno.
Aprendí en un breve curso, pero hay muchos buenos libros que te permiten aprender sin ir a ninguna parte. Hay muchos tipos de meditación. Yo antes practicaba la de concentrarse en la respiración, y aún lo hago, pero ahora también recurro a veces a meditaciones guiadas. Con you tube y buscando alguna meditación con la que os sintáis cómodos, podéis empezar hoy mismo.
No os desaniméis. No siempre sale a la primera. Hay que practicar. Y no todos los días uno consigue el mismo nivel de desapego. No hay mejor ayuda para la mente y el cuerpo.
Al hilo de la lectura de un artículo sobre el tema de la soledad como una lacra de la sociedad actual en el que de rondón se incluia una reflexión – que ocultamos nuestra soledad como una herida- me puse a pensar sobre este tema.
No me suelo sentir sola pero sí me ha pasado en momentos concretos y reconozco que la soledad viene a ser para mi en lo emocional como una enfermedad grave en lo físico, así que me considero afortunada de haberla tocado de refilón. Pero ahí está, formando parte de mis miedos.
La soledad, no tanto física como emocional, – a veces no van juntas- me parece a mi también una herida y como pasa a otros uno tiende instintivamente a acercarse a los que están “sanos”. Pero no me parece justo. Creo que lo primero que deberíamos hacer es desculpabilizar la soledad. Algunas veces quién está solo es responsable de sus circunstancias, pero en muchos casos es la vida la que nos coloca en posiciones incómodas, la que nos lleva al límite de una u otra manera y no es fácil salir solo de ahí, de enfrentarse al abismo.
La soledad, entendida como aislamiento emocional, es embrutecedora e insana. Si te encuentras en esa situación, intenta salir despacito. Busca un contacto un poco más estrecho, habla un poco más con los que te rodean, haz el esfuerzo de poco a poco, dar un poco más y abrirte, ese es el primer paso.Intenta penetrar en el alma de quien te habla, que decía Epicuro. Sé consciente de que tendrás que dar de ti mismo y superar tu miedo. Hazlo poco a poco, pero no desaproveches oportunidades.
Y, si te puedo ayudar, aquí estoy. La soledad no contagia.
Ya he hablado antes de esta revista, mi favorita en el mundo digital. A mi me hace sentir en el mundo.
FronteraD, no os la perdáis.

Extraño es ir a la playa en abril, sentirse libre, sin medias, sin zapatos, sin frío. Extraño y maravilloso.
Sentir como cae el sol sobre la piel tibia, con olor a crema y a sal.
El blog de mi amigo Leiter acaba de cumplir tres años y no puedo dejarlo pasar así, sin más. En esta sucesión de belleza -un post tras otro, sólo cosas y personas hermosas- no podía faltar él.
Leiter me ha estado enseñando a escuchar y entender la música un post tras otro, con una dedicación y empeño que merecen mejor alumno. De hecho, el nivel de sus debates, en los que ya no me atrevo a participar, es altísimo.
Hoy es un blog impresionante. Reto a cualquiera a que encuentre otro mejor documentado, más vivo y mejor explicado sobre música, especialmente, pero también arte o cultura.
Para mi, que sé tan poco de música, el milagro es descubrir cada semana un guiño nuevo, una forma de escuchar diferente, que abre horizontes, que ayuda a crecer, que inunda de belleza.
Le decía a él que escuchando ayer el Réquiem de Fauré – tranquila, relajada, con la vista perdida en el campo- pensaba precisamente en todas esa selecciones que nos hace con tanto cariño, en esas recomendaciones exquisitas.
Y ahora os dejo con la belleza en estado puro: Morgen, de Richard Strauss

Aclararé que para los que somos epicúreos, el concepto de belleza no es un atributo de un objeto. Epicuro asociaba la belleza al placer, no existe le una sin el otro. Y yo también.
No voy a extenderme ni en mi concepto epicúreo de belleza, ni en el de Platón (quizás el que mejor la ha definido), sólo que sepáis que considero a la belleza el elemento más importante de la curación del alma y del cuerpo.
Haced vuestra selección. Os dejo la mía:
El paisaje más bello (qué difícil): el amanecer en alta mar o el destello del sol en el agua limpísima sobre arena blanca y fina.
La música más hermosa: el Réquiem de Fauré.
Un libro tierno: El Arpa de hierba, de Truman Capote.
Un poema inmenso: cualquiera de Rainer María Rilke. Por ejemplo, de uno de los Sonetos a Orfeo.
Una película preciosa: es que me vas a pasar, Deseando Amar, de Wong Kar Wai. A ver si me convences de que le pase por delante a Wilder.
La escultura perfecta: Apolo y Dafne de Bernini.
…y no sigo para no aburrir.
Podéis hacer vuestra lista. Que la belleza os acompañe!
Hoy he comido con un querido amigo en el restaurante del club de Golf de Miño.
Un lugar estupendo, con menú barato, servicio rápido, un local muy agradable y muchísima luz. Os lo recomiendo. Esa terraza promete en primavera.
Eso sí, deberéis atravesar la ciudad fantasma que ideó Fadesa. No miréis, quita las ganas.
Al salir, un paseito por la playa de Miño, preciosísima os reconciliará con todo.
Este es el título de un blog que mes está fascinando estos días. Escrito por el Doctor Francisco Traver.
Sus temas, unos de mis favoritos. Siempre me ha atraído todo lo que tiene relación con la neurología (cada loco con su tema, eh?).
Lo dejo aquí para guardar, releer y consultar. Creo que me lo voy a repasar enterito.
Muy interesantes los dos post que ha dejado Marc, siempre genial, en su Cronoviajes: La fotografía más antigua (encantador para los que nos gusta andar con la cámara a cuestas) y La música más antigua (qué curioso!).
Los Reyes de este año me han dejado, entre otras cosas, una funda para mi iPhone, monísima, negra con brillantitos y, a juego con ella unos pendientes largos.
Así que soy la más fashion del lugar donde vivo. Si se entera Victoria Beckam me lo copia seguro.
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