06-05-2008

Uvas negras

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 0:12

Subíamos las empinadas cuestas con difcultad. Los “vespinos” alquilados apenas daban de sí en aquellas pendientes. Hicimos una parada para ver el precioso mar azul, perfecto, que rodeaba a la isla, un poco acalorados ya en un día que prometía ser bochornoso.

Apenas nos paramos y bajamos, vimos llegar a un hombre corriendo y gritando. Miramos a nuestro alrededor pero no había duda de que se acercaba a nosotros. No parecía un campesino griego, tenía la tez oscura de los árabes.

Se acercó y por gestos -exagerados y teatrales- supimos que nos estaba invitando a uvas. Traía varios racimos y estaban exquisitas, dulces, en su punto. Empezamos a comerlas tímidamente preguntándonos qué querría aquel hombre de nosotros.

Se empeñó en llevarnos a su casa, allí al lado, para regalarnos tomates. No había forma de decirle que no. Aparentaba no entendernos si nos negábamos. Así que los tres, sumisos, entramos en la cocina de su casa, pulcra, limpísima, mientras una mujer de la casa de al lado gesticulaba evidentemente enfadada y él la “mandaba a freir monas”.

Al poco rato nos quedáron claras sus intenciones: sólo quería hablar, que le escucharan, contar su historia y, si fuese posible, en su idioma, en francés. Así que hice de traductora y nos contó que era argelino, que llevaba muchos años en esa tierra pero que echaba mucho de menos la “cultura”, la “civilización”.  Cuando nos vió supo que era su oportunidad de conectar de nuevo con su mundo y salir momentáneamente de aquella aldea perdida en una montaña de Samos, muy cerca de Turquía.

Charlamos durante un par de horas hasta que la mujer entró y, evidentemente, le dió un ultimátum mientras nos señalaba. El me explicó que, aunque cada uno vivía en su casa, era su mujer, que se cuidaban mutuamente desde que ella se había quedado viuda.

Subimos a las motos y nos fuimos, cargados de tomates y uvas negras, densas y deliciosas, y con la sensación de haber hecho un viaje dentro de otro, al mundo desconocido de un argelino en Samos.

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05-05-2008

Conocer

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 0:05

Mi pasión, en realidad, es conocer: conocer otros mundos, otra gente, otras formas de pensar, otros colores, otras sensaciones…Conocer y conocer “de cerca”.

Y esa pasión la dejé un poco de lado, absorta en el día a día, cuando yo sé que “esas” son mis pequeñas cosas, las que me hacen vivir.

El sábado por la noche conocí -le había visto otra vez con una paellera por medio,cocinaba él, menos mal- a alguien diferente. Me gusta conocer gente, claro, de todos los conocimientos posibles es mi favorito, el más rico de todos.

Hablamos durante horas de cine, de música, de libros…y, sobre todo, de viajes. De viajes a mundos distintos, de viajes que retan y asombran, de viajes al mundo exterior -hartita me tiene tanta introspección-, de gentes distintas que, según él mismo dijo,”hacen que dejes de sentirte el ombligo del mundo”. Tengo que agradecerle que de repente me hiciera caer en la cuenta de cuánto echo de menos esa parte de mi vida. Bueno, ayer ya escribía que me apetecía viajar. Después de oirle correría a ver las dunas anaranjadas del desierto altas como cordilleras y las plazas de Marrakech llenas de cuentacuentos, titiriteros y vendedores.

Y, sobre todo, agradezco cantar esas canciones favoritas de siempre -oh melancolía de Silvio Rodríguez- y esa hermosa forma de recitar. ¡Qué bien alguien a quien le gusta la poesía! Otro más de nuestro club, chicos.

Os hablaré de mi próximo viaje, de como fue el anterior a Grecia. Será mi forma de disfrutarlo desde ya mismo.

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30-04-2008

Navegar

Clasificado bajo: Muy personal, Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 23:54

Hace años, cuando los tiempos venían malos, uno de mis mejores amigos me decía siempre: navega. Y yo navegaba. Y así fui sobreviviendo a temporales no marinos.

A navegar en secano aprendí bastante bien, aunque por mi carácter tengo garantizado meterme en líos.

Después, bastante más tarde, descubrí el placer de navegar “de verdad”, en el mar.

Hoy preparábamos nuestra siguiente “gran navegación” y le decía a mi patrón que me gusta mucho navegar, además navegar así, sin prisa, sin hacer regatas.

¿Por qué? Son muchos los motivos. El contacto con la naturaleza hace que uno cambie su ritmo y lo adapte al ritmo natural, la luz y los espacios abiertos tienen un efecto magnífico sobre la mayoría de nosotros. Además, estar en el medio de la nada, como ya os he contado, tiene ese punto especial, diferente, que te hace relajarte totalmente (si no tienes agorafobia, claro). En mi caso, valoro especialmente no tomar decisiones. En el barco soy la novata, la que menos sabe de esto y mi patrón me dice qué debo hacer. El gobierna el barco y los tiempos no los manejas, los maneja el mar.

Y sí, me gusta ver la costa como se hace pequeña cuando nos alejamos, intrépidos y valientes, pero, si es posible, sin temporal.

Os iré contando nuestros preparativos, nuestras rutas.

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12-03-2008

La ola

Clasificado bajo: Otros mundos, Actualidad — Escrito por Amalia a las 21:42

Uno de mis compañeros de navegación, de los que pasamos el temporal de este verano juntos, me envía este enlace a la ola que barrió ayer el paseo marítimo de la Coruña. Vedla en You Tube.

A los que amamos el mar nos impresiona especialmente verlo así, encabritado, mostrando su enorme fuerza. Nos acordamos de los que pueden estar navegando, de los marineros que puedan estar fuera de casa…Imposible olvidar un temporal después de haberlo pasado.

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13-02-2008

La Herradura

Clasificado bajo: Otros mundos, Endorfinas, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 20:17

Estos días he estado un poquito cansada, así que ya veis que no he escrito casi nada. Agradezco a mi querido Marcos que haya escrito él. No hay como tener buenos amigos. Bueno, sí, mejor aún es disfrutar de ellos, de su compañía, de su conversación y de su afecto.

No sé si es por esto, que me he puesto “morriñosa”, lo de decididir ir en breve a visitar a mis amigos de Granada. Por eso y porque me envían unas fotos muy provocadoras. Como no sabía cuál elegir, todas eran preciosas, pues pongo una ahora -de la playa de Herradura-  y ya os pondré más cuando haga las mías. Esto, dicen, es para abrir boca.

Herradura

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12-02-2008

Reacción de un leon ante sus antiguos cuidadores

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Marcos a las 10:53

Unos cuidadores criaron a un bebé de león y lo soltaron al cabo de un tiempo en su hábitat natural, la sabana africana. Al cabo de un año fueron a visitarlo y ésta fue su reacción al ver a sus antiguos cuidadores:

Teneis la historia completa (en inglés) aquí

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17-11-2007

Las cosas importantes

Clasificado bajo: Otros mundos, Muy personal, Poesía, Endorfinas, Frivolidades, Actualidad — Escrito por Marcos a las 14:03

A veces, las cosas que pueden no ser ciertas son aquellas en las que el hombre más necesita creer. Como el que básicamente la gente es buena. Que el honor, el valor y la virtud lo son todo. Que el poder y el dinero no significan nada. Que el bien siempre triunfa sobre el mal. Y esto no lo olvides: que el amor auténtico… ese nunca muere. Recuérdalo, hijo. Recuérdalo. Da lo mismo que sea verdad o no. Debemos creer en todo eso porque… son las cosas que realmente valen la pena.

Hub McCan - El secreto de los McCann

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11-11-2007

San Andrés de Teixido

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 22:28

San Andrés de Teixido. Cruceiro“Vai de morto quen non foi de vivo”.

Yo no tendré que ir porque he ido muchas veces de viva. La última ayer mismo.

San Andrés de Teixido es una pequeña aldea alrededor de un santuario a 12 kilómetros de Cedeira atravesando la sierra de la capelada, en la provincia de La Coruña.

Dicen que San Andrés llegó allí en barca -es difícil imaginar que pueda ser de otra manera- y que estaba tristón porque no peregrinaba nadie a su santuario mientras que a Compostela iban moreas de gente. Así que Dios le concedió que peregrinasen las almas de los muertos que no habían acudido en vida (más o menos así viene en el libro Lendas galegas de González Reboredo, editado en  Galaxia).

Lo cierto es que mi primer recuerdo de San Andrés es ver un montón de peregrinos bajando por el camino empedrado. Muchos de ellos mujeres enlutadas que bajaban de rodillas y que, claro, sangraban muchísimo. La iglesia estaba llena de velas, exvotos y cajas de muertos. Allí, bien pequeña, me impresionó ver tantas cajitas blancas de niños moribundos que había salvado el santo.

Ahora, depués de que todo eso ardió en un incendido- inevitable con lo que había allí dentro- la iglesia ya no cuenta las mil historias de dolor, esperanza y fe que contaba antes.

Aún así, sólo por el paisaje, por la fuente, por coger la herba de namorar más auténtica o por la preciosa vista que se disfruta, yo no me la jugaría a ir de muerto.

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08-10-2007

Un mareo cojonudo

Clasificado bajo: Muy personal, Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 23:05

Marina de IjmudenY disculpad por el taco, que ya sabéis que no suelo usarlos, pero es que es el adjetivo más apropiado.

Me faltaba este episodio de mi “navegación” por contaros, quizá porque fue muy especial, hasta diría que muy íntimo y temo ser un poco cursi.

Salimos por la mañana de la marina de Ijmuiden. Era nuestro primer día como tripulación del Lángara. Me acordé mucho de todo lo que me decía CQ antes de salir: de lo especial que es dejar atrás el puerto, ver cómo todo se hace pequeño y sientes la libertad de estar en el mar y que toda tu vida y tus cosas están ahí, en un pequeño armario de un camarote. Sí, es toda una filosofía de vida. Lo entendí perfectamente en ese momento. La libertad necesita equipajes pequeños.

No me tomé la biodramina porque quería probar si la necesitaba o no. Al principio no noté nada, disfrutaba del mar, del aire en la cara, del balanceo del barco. Pero este mareo es suave, traidorzuelo y casi como sin querer empecé a encontrarme como medio flotando. Aún no era muy malo. Lo peor fue tomarme la biodramina justo ahí. Perdí la sensibilidad en los labios y tenía unos escalofríos tremendos.

M., a la rueda, intentaba enseñarme a llevarla por distraerme, S. me preparaba el mejor sitio de cubierta para que estuviese lo mejor posible. Maravillosos.

Por fin empecé a vomitar, como me habían dicho: nunca a sotavento y como una señora, jajaja.

C. se pasó a mi lado gran parte del tiempo, ya no sabía cómo consolarme. Hubo quien vino a confesarme cuántas veces se había mareado. Todos intentando que no me sintiera un trapo.

M. me prestó su litera en el camarote de popa y R. me preparó un té.

Durante unas horas sentí un frío glacial que no paliaba ni el jesey, el forro polar, el saco de dormir…. De repente empecé a sentir las manos y el cuerpo empezó a entrar en calor.

Diréis que estoy loca pero me sentí terriblemente afortunada: sólo tenía un pequeño mal físico que se estaba resolviendo - lentamente, eso sí- y me sentía enormemente agradecida a todos mis compañeros de travesía que, sin excepción, se acercaron a mi con cariño.

Me sentía tan bien emocional e intelectualmente que aproveché esas horas de obligado reposo casi con placer. Ordené mil cosas que traía de casa sin arreglar, tiré mil ideas que sobraban.

Hice un intento fallido de salir a cubierta y fui tan bien recibida que quedé impresionada. Con tripulaciones así no hay mareo que acabe con una. 

Cuando me levanté para ver atracar en el puerto de Zeebrugge estaba aún algo mareada pero era una persona feliz. Y el espectáculo que se desplegó ante mi no era para menos: atracar en el puerto de Brujas a las una de la madrugada, precioso espectáculo de luvces, balizas, barcos, ….Ojalá fuera capaz de describirlo.

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16-09-2007

Mar de Setembro

Clasificado bajo: Otros mundos, Poesía, Humanidades, Endorfinas, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 22:39

Zanzibar

Este mes de septiembre está resultando delicioso. Al fin he podido disfrutar de la playa hasta última hora. ¡Cómo me gusta el atardecer en el mar, dorado, y en la arena de la playa!

Así que os dejo un poema de Eugénio de Andrade -ya sabéis cuánto me gusta- que se llama así, Mar de Setembro.

Tudo era claro:
céu, lábios, areias,
O mar estava perto,
fremente de espumas.
Corpos ou ondas?
iam, vinham, iam,
dóceis, leves - só
ritmo e brancura.
Felizes, cantam;
serenos, dormem;
despertos, amam,
exaltam o silêncio.

Tudo era claro,
jovem, alado.
O mar estava perto.
Puríssimo. Doirado.

La foto es de Zanzíbar y de agosto, pero son tan preciosas las fotos que me ha enviado C. que no puedo resistirme a ir poniéndolas. Gracias.

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06-09-2007

La vida en un barco (II)

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 22:30

Bomba wcLo primero, os pongo la foto de la bomba de la cisterna (gracias por hacérmela llegar).

 Por lo demás, ¿qué os puedo contar?

A mi esos catres estrechos y el saco de dormir me curaron el insomnio. Pensé seriamente en seguir durmiendo en el saco al llegar a casa. Quizá mi problema, que viene desde bebé, lo arrastre por eso, porque me gusta sentirme encajada, envuelta. En todo caso, algo muy importante que agradecerle al Lángara y a mi amuleto del sueño.

Otra particularidad es que uno se cambia de sitio para dormir con total flexibilidad, coges saco, almohada y hala, con la música a otra parte.

Se duerme a cualquier hora, pero si es con una sopa de R. mejor aún. Sus sopas son legendarias: es lo único comestible en las guardias nocturnas y las hace contundentes. A mi me supieron a gloria.

Claro que en el barco se lo come uno todo y si está caliente y cocinado aún mejor. Se comieron amablemente un arroz que hice el primer día así que los he invitado a cenar porque ya se ve que no son nada quisquillas.

Iñaki -con mi inestimable ayuda de pinche- cocinó unas albóndigas bueníiiiisimas que si me da permiso ya os dejaré la receta, que tienen su truco. “Los niños” un risotto estupendo y Marga y J. unos fetuccini bolognesa con champis que en mi vida me han sabido mejor.

Aquí cocina el que se apañe y el que no, friega, hace el café, etc..

Con esta tripu no hay problema. Nunca he visto cosa igual: nos repartíamos el trabajo con fluidez, sin tensiones, muchas veces sin decirlo. Sí, Servan, un placer navegar con esta gente, con ellos repito y hasta paso un temporal (pero no peor que este, Iñaki, que te conozco).

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05-09-2007

Siddhartha

Clasificado bajo: Otros mundos, Libros, Humanidades — Escrito por Amalia a las 23:38

Sigo con mi travesía, que también tuvo un lado emocional y otro intelectual. No sé cómo calificar la lectura de Siddhartha(es el título de una novela de Hermann Hesse).

Me conmovió.

Mi intención era no llevarlo, dejarlo en casa. Me lo habían recomendado y prestado justo para el viaje, pero, por motivos que no vienen a cuento, pensé en que no era una lectura adecuada.

Pero lo abrí, acaricié sus primeras páginas y no pude resistirme. Me enganchó completamente.  Me descubría leyendo en cada esquina en la que tuviese un minuto libre, recreando lo que acababa de leer….Hasta me perdí el pueblo de Ijmuiden -mis compañeros de travesía saben cuánto lo sentí, jeje- por leer el final.

No os lo puedo resumir. Tendréis que leerlo. Es un libro para deleitarse, para meditar, para acercarse a oriente, al tao, a su fluir.

Me cuesta elegir un párrafo aunque estoy releyéndolo. Quizá, porque rompe con esa filosofía de renuncia tan oriental - discurre en la India- y porque ese contrapunto convierte en humano todo lo dicho antes, me quedo con este párrafo:

Se daba perfecta cuenta de que este amor, este ciego amor por su hijo era una auténtica pasión, algo muy humano que pertenecía al sansara, una fuente turbia, aguas oscuras. Sin embargo, a la vez era consciente de que dicho amor no carecía de valor: era algo necesario, provenía de su propio ser. A quel placer también pedía ser expiado, aquellos dolores exigían ser saboreados, y aquellas locuras, cometidas.

Buenas noches

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30-08-2007

En las playas del desembarco de Normandía…

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 23:04

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29-08-2007

El temporal

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 23:19

Antes del temporalHabíamos tenido una buena mañana en nuestra guardia. La niebla se había levantado hacia las diez o las once y había dejado paso al sol y al calor.

Mi trabajo era mirar, así que pude llenarme del azul del cielo, del azul del mar, sólo apenas alterado por velas blancas o el perfil de un mercante. Poco a poco los de la otra guardia fueron saliendo a cubierta, entusiasmados con el sol. Sacamos las cremas, los bikinis y los pantalones cortos.

Varios decidieron darse un baño en el Canal de la Mancha. Un momento para su historia personal.

Apenas salieron del agua el cielo empezó a cerrarse de nubes. El mar se fue poniendo gris y el viento -apenas 8 nudos hasta entonces- empezó a subir de intensidad.

A media tarde, unas 12 horas desde nuestra partida en Zeebrugg, oimos en el canal 16 una llamada de seguridad. El aviso parecía decir que se preveía cerca del Cap de la Hague un temporal con rachas de viento de fuerza 7 y rachas de fuerza 8, quizá más fuerte el miércoles al mediodía. Estábamos a martes y la previsión coincidía justo con nuestra llegada a Cherburgo, al lado de La Hague.

El viento ya rondaba los 16 nudos (a los que siempre habría que añadir la compensación de la velocidad del barco, unos 4 nudos más con el viento entrando de través) y subiendo. El patrón pidió a un compañero en España que le mirara el tiempo en Internet. Quitó importancia al temporal. Los avisos de seguridad del Canal 16 se repetían cada cierto tiempo. Tampoco podíamos ir hacia atrás.

Ocho de la tarde y vuelve a entrar mi grupo de guardia. Acabo de darme un golpe en una costilla. Por lo que ha dolido, lo mínimo será una fisura. Las olas mueven el barco con fuerza pero todo parece seguro. El Juan de Lángara se comporta requetebien. Reconozco que cuando me voy a la cama estoy muy inquieta, pero duermo.

Aún así, nos despertamos todos antes de la hora de la siguiente guardia, a las cuatro de la mañana. El oleaje es ya tremendo. Me parto de risa al imaginar mi imagen poniéndome una manga de un forro polar en el camarote de estribor y la otra en el del capitán: me voy de lado a lado del barco apareciendo y desapareciendo. Mi compi de camarote y yo hacemos competición de moratones.

Al subir a cubierta, las olas son ya de cuatro metros, la noche es cerrada, el barco da bandazos tremendos, aunque parece seguro, el viento llega a 25 nudos, hace horas que no nos hemos cruzado con nadie. La costa está lejos. No nos queda otra que llegar a Cherburgo y puede que nos falten 12 horas.

Jamás jamás jamás olvidaré esas olas alzándose en la noche, detrás de la cabeza de mis compañeros sentados enfrente. Esas olas negras con un pequeño ribete blanco que subían el barco hasta la altura de una casa de dos pisos en la oscuridad y que lo lanzaban hacia delante con la proa inclinada, hacia la negrura y la siguiente ola.

Así transcurrieron las cuatro horas de nuestra guardia, entre avisos de seguridad y patatas fritas. Con una ola pasándonos por encima cada ratito. Sentados en un banco encharcado. Deseando un café o algo calentito que, como podéis imaginar, no podíamos pensar siquiera en prepararnos.

Cada vez que llegaba una ola fuerte, cualquier cosa que estuviese mal estibada se movía dentro del barco, algunas saltaban de sus lugares, como si tuvieran vida propia y haciendo estruendo.

Justo a las ocho, al termino de nuestra guardia la cosa estaba fea feísima. El contramaestre había visto hasta 36 nudos de viento. Estábamos en el medio y medio de un temporal fuerza 8. No tengo fotos, pero si habéis visto películas pues ya podéis imaginarlo. Sin tregua. Horas y horas.

Como os decía, se acabó la guardia a las 8 y justo se estropeó el motor. Se aflojaron unos tornillos y ya sólo nos quedó la opción de ir a vela.

Me tumbé en la cama pero las olas barrían la cubierta con fuerza, pasaban por encima de mi cabeza y las veía hacer espuma. Mi litera se movía tanto que rodaba por el catre.  Así que descansé un poco y volví a cubierta.

Vi a Iñaki a la rueda, de pie, cogiendo con cuidado cada ola, subiendose a su lomo y aprovechando la fuerza del descenso. Le dije que parecía surfear, pero no, más bien cabalgaba sobre ellas. El barco se movía con precisión y hasta con elegancia sobre las enormes olas, perfectamente gobernado, sin descanso, por nuestro patrón.

Para siempre mi admiración: por su saber hacer, por su temple, por su capacidad enorme de concentración, por su gran calidad humana.

Como decía Marga en su comentario de ayer, jamás olvidaremos ese momento.

A las 11, a tres horas de puerto, avisamos de nuestra llegada, pedíamos un remolcador. Creíamos imposible poder entrar sin motor, sin que las olas nos tiraran contra los diques. A Cris le temblaba la voz. Sí, Marga, fue muy emotivo.

Desde que se estropeó el motor tuvimos riesgo de tener una vía de agua, si perdíamos el eje. Eso sí que hubiera sido grave, no sé si hubiéramos aguantado tan bien el humor si nos hubiéramos visto usando una bomba de achique. Aunque puede que sí, mis compañeros de tripulación demostraron ser excepcionales, y no sólo por esto.

El día se había levantado, veíamos costa, Iñaki llevaba el barco de forma imponente pero las olas no daban tregua y los franceses pasaban de venir a buscarnos.

Estábamos llegando a puerto, Iñaki empezó a enfilar la entrada, preocupado por las olas. De repente, un ferry lejano empezó a proximarse directo hacia nosotros. Siguió aproximándose y nos dimos cuenta de que no iba a respetar nuestra preferencia. Intentamos contactar con el puerto de Cherbourg para que le avisasen. Nadie hizo caso. El ferry pasó tan cerca de nosotros, que tuvimos que desviarnos para evitarlo y sus olas no nos mandaron contra el dique de milagro. Era un ferry de Britain Ferrys. Odioso.

IncreiblementeIñaki nos metió dentro del puerto. Qué sensación de alivio. Un hombre apareció con una pequeña motora a “remolcar al velero”. Fue el toque de humor después de tanta tensión: miraba al Juan de Lángara con sus 42 toneladas y decía que no podía con él.

Da igual. Todos estábamos bien. El peligro había pasado. Nos sentíamos equipo, amigos y fuertes.

Nota: para más información del Juan de Lángara y su asociación, tenéis su web.

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28-08-2007

Me siento bien

Clasificado bajo: Otros mundos, Frivolidades — Escrito por Amalia a las 22:13

Es un efecto de las vacaciones, uno de los mejores.

Hoy conversaba con un amigo recién llegado de lejos y me hablaba de su cansancio anterior, de cómo, según nos hacemos mayores, tardamos más en recuperarnos. Sí, eso me pasa también a mi, aunque ahora ya no llego tan cansada a las vacaciones así que las disfruto en buena forma física.

Lo cierto es que estos diez días han hecho que todo lo anterior me parezca lejano. Quizá es la intensidad de todo lo sucedido, la cantidad de estímulos y experiencias acumulados o -como decía S.- que fue toda una aventura.

Como sea, me siento bien. Absolutamente relajada, con una perspectiva mucho más amplia de todo, con las cosas que me llevé en el saco para ordenar colocadas en su lugar.

Es el mar. Siempre ha sido importante en mi vida, siempre he sentido esa mezcla de amor y respeto, siempre me ha gustado su olor (como el de todas las personas y cosas que amo).

Hoy aún no estoy con ganas de contaros la travesía, pero lo haré, intentaré transmitiros la fuerza que me dió ese mar embravecido en el Canal de la Mancha, la fuerza que me dió vencer dificultades y sentir que podía hacerlo, superar mis pequeñas barreras y llevarlas un poco más lejos.

Os contaré de mis magníficos compañeros de navegación, de los lugares que visitamos, de los libros que leí y mil cosas más. Poco a poco.

A nuestro “patrón” le gusta el poeta William Blake -a mi también aunque no lo conozco lo suficiente- y escojo uno de sus proverbios para cerrar por hoy:

El rugir de los leones, el aullido de los lobos, el oleaje furioso del mar huracanado y la espada destructora, son porciones de la eternidad demasiado grandes para que las aprecie el ojo humano.

Pues creo que he estado muy cerca de apreciar esas porciones de eternidad. Buenas noches. Hoy es luna llena.

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