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Lupercalia

Voy con un día de retraso!

La Primavera China empezó el 14 y la Lupercalia era ayer día 15.

La Lupercalia era la fiesta de la purificación dedicada a Fauno -Ovidio orienta la fiesta a la fertilidad- que inicialmente era una especie de preparación a la primavera que tuvo su origen en los pastores romanos.

Aunque opino que el significado era el mismo y variaba con la luna, pero los humanos necesitamos de días fijos para marcar en un calendario. De ser así, esos pastores la hubieran celebrado el 14 este año, con la Luna Nueva.

Buscando documentarme algo más sobre la Lupercalia me he encontrado con Hortus Hesperidum, un blog maravilloso y excelentemente bien documentado al que regresaré para seguir leyendo entradas. De verdad es impresionante!

Pues lo dicho, que os preparéis para esta etapa de renovación y de crecimiento – con el esfuerzo que conlleva- que tenéis por delante.

Gracias Xurxo por la foto y el enlace. Y ya ves que acertaste al ponerla centrada, el simbolismo se refiere al 14.

Amigos para siempre

Gracias a Silandeira

Gracias a Silandeira

Crecí con él jugando al fútbol, al brilé, patinando y subida a una bici. Preocupaba un poco a mi madre porque no me gustaban las muñecas, ni los vestidos -me ponía pantalones y gorra para esconder el pelo, una gorra vaquera muy sesentera, monísima- y siempre jugaba con niños: Tolín, Ángel, Cristóbal,… Los juegos de niñas me parecían aburridos. En el cole, que era de monjas y femenino, tenía buenas amigas que conservo hasta ahora. Un día os hablaré de ellas.

Ya os he contado que Armando y yo éramos inseparables. Invierno y verano. Y así fue hasta nuestra adolescencia bien entradita, que fuimos críos mucho tiempo. Ya a los ocho años o así se metían con nosotros: “Armandito y Amalita son novios” y así tuvimos que soportarlo durante años. Después empezaron a aparecer los corazones en las paredes y a mi me daba vergüenza y los borraba. A Armando le daba la risa. La verdad que debía de ser bien simpático ver mi apuro. Me daba miedo que “esas tonterías” enturbiaran nuestro perfecto colegueo.

Fuimos creciendo y cada uno tenía su grupillo de colegas. Nos encontrábamos de copas y siempre nos quedábamos un rato de charla. Nos veíamos en su casa cuando me acercaba a ver a su madre. Cuando hizo la mili me envió un par de fotos que conservo en las que estaba guapísimo. Tenía moto, de cross, mis favoritas, y a los diecisiete años me llevaba al instituto en moto. No os imaginais la envidia que daba algunas niñas verme llegar con ese chico tan guapo en moto. Era tan desprendido que me dejaba llevarla a mi -siempre confió en mi capacidad para hacerlo todo, como otro  chicazo, más que yo misma- y eso que tenía que apoyarla en una pared para subirme. Siempre hacía eso: compartía sus cosas más queridas conmigo.

Después sucedió su terrible accidente. Mi padre fue a recogerme a la universidad y me llevó al hospital a verlo. Todos esos hierros clavados en la cabeza. Su madre y yo en el pasillo, cogidas de la mano. Fui a celebrar con él su veintiún cumpleaños al hospital lejano al que le llevaron. Mi madre tuvo que ponerse muy seria para convencerme de que ya no podría recuperarse del todo. Yo no quería creerlo. Negaba una realidad evidente. Dejé de conducir durante diez años. Cuando regresó, en los primeros tiempos saliamos de vez en cuando. Trajó muchas heridas. Yo no podía hacer nada, sólo podía estar. No recuerdo una sensación de impotencia tan grande hasta este verano.

Fue recuperando su vida, sus amigos, aunque de forma diferente. Paulatinamente fuimos dejando de vernos con tanta frecuencia. Estos últimos años, me acercaba a felicitarles la nochebuena o nos cruzábamos por la calle que nos había visto crecer y nos echábamos unas risas.

Este verano volvimos a estar juntos, colegueando. Y la vida se nos ha ido entera así.  Amigos para siempre.

Corazón de tiza de Radio Futura

Disculpad que hoy os cuente mi vida.

Crepuscule

Con música de Elliot Murphy.

Hemos perdido aun este crepúsculo.
Nadie nos vio esta tarde con las manos unidas
mientras la noche azul caía sobre el mundo.

He visto desde mi ventana
la fiesta del poniente en los cerros lejanos.

A veces como una moneda
se encendía un pedazo de sol entre mis manos.

Yo te recordaba con el alma apretada
de esa tristeza que tú me conoces.

Entonces, dónde estabas?
Entre qué gentes?
Diciendo qué palabras?
Por qué se me vendrá todo el amor de golpe
cuando me siento triste, y te siento lejana?

Cayó el libro que siempre se toma en el crepúsculo,
y como un perro herido rodó a mis pies mi capa.

Siempre, siempre te alejas en las tardes
hacia donde el crepúsculo corre borrando estatuas.

Poema 10. Pablo Neruda

Adri Berger

Con esto de andar foto para aquí, foto para allá, recordé que a través del blog de Perdido en su día me tropecé con un fotógrafo que me gustó un montón -además del ya mencionado Martin Cooper que me sigue pareciendo una pasada- y del que no llegué a hacer referencia en el blog: Adri Berger.

Me gustan sus paisajes, sus fotos relacionadas con el cine o sus retratos. Dadle un vistazo a su galería, a sus Across Borders.

Mientras podéis escuchar Lovers in Japan de Coldplay.

Buenas noches

Deilephila elpenor

Es un nombre que acabo de leer por primera vez en flickr, como pie de una foto de Carlinhos75. Estupenda, por cierto, como todas las fotos que he visto y, especialmente, las de la Costa da Morte. No lo conozco así que no se la cojo pero os la enlazo.

¡Parece ser que es una oruga de la vid! Y me pregunto qué relación tendrá con Elpénor, un personaje de la Odisea que fue convertido en cerdo por Circe y que, al recuperar su forma humana, se emborrachó, se cayó del tejado de la maga y murió. No se la encuentro… quizá lo de vid y borrachera…

No es que yo sea muy erudita -que ya me gustaría- pero sí muy curiosa y en cuanto Tomás Hernández me regaló el Viaje a Elpénor -que se ha convertido en unos de esos libros que llevo con frecuencia conmigo-, pues claro, lo busqué. Ya he puesto trocitos y poemas completos, pero no dejo de encontrar entre sus páginas, en cada recodo, versos maravillosos como estos:

La luz era de plata y sus tonos metálicos,

el valle entre barrancos olía a lluvia,

mantenía sus olores en el aire dormido

que la sierra imponente sujetaba en las piedras.

También era el silencio como una niebla inmóvil

flotando entre los valles y los árboles secos.

No había rito qué hacer,  sólo mirarte,

y eras allí, en medio del silencio,

el deseo, la fuerza que sostiene las rocas.

Actualización: Me escribe una amiga ingeniero que no quiere dejar el comentario en el blog:

“Gracias a Linneo (padre de la Sistemática), la manera de designar una especie consta de 2 nombres: el primero es el nombre genérico, que lo podríamos asimilar a nuestro apellido y el segundo, el epíteto específico, que si está bien puesto (ése es privilegio del descriptor de la especie el asignarlo), debería hacer referencia a una característica de la especie. Ej Papaver somnifera ¿a qué te recuerda eso de somnífera? y Olea europaea?

Ahora la nomenclatura: Se usa mayúscula sólo para la primera letra del primer nombre. El resto va todo en minúscula.
Es latín, así que no se acentúa en ningún caso y otra cosa importante, cuando se escribe, se pone todo en cursiva.

Ya sé, soy un coñazo, pero cualquier biólogo o ingeniero te podrá contar casos de compañeros que suspendieron asignaturas por escribir mal un nombre. Es como si tú ves un balance al revés”.

Tomo nota, no sé si me dejará poner el título en cursiva… Gracias, guapa. A la próxima escribe en el blog, que me hace ilusión.