|
|
Ha muerto Miguel Delibes. Un prosista impresionante, como demostró en muchas de sus obras, que adoré desde que me las pusieron como tarea en el cole.
Sin embargo, para mi será siempre el escritor de Señora de rojo sobre fondo gris, una de las más bellas historias de amor que se puedan escribir. Tanto es así que es la que abrió en su día mi catálogo del blog.
Su sola presencia aligeraba la incertidumbre de vivir.
¿Puede haber más poesía, más amor y más contenido en ocho palabras?
Ha muerto Miguel Delibes. Mi eterna admiración para él.
Actualización:
El Delibes dibujante. Escribe magníficamente Rubén Santamarta en la Voz de Galicia.
Miguel Delibes, un periodista. Escribe Toni Piqué en Paper Papers.
Para saber más de Delibes, toca leer a Paco Sánchez para la revista de la Universidad de Navarra y, sobre todo, en Vagón-bar, donde reproduce una entrada de hace tiempo ya.
Devora todas las cosas:
aves, bestias, plantas y flores;
roe el hierro, muerde el acero,
y pulveriza la peña compacta;
mata reyes, arruina ciudades,
y derriba las altas montañas.
El Hobbit, Tolkien
PD.- En inglés, que estoy practicando (sigo con el inglés técnico)
This thing all things devours:
Birds, beasts, trees, flowers;
Gnaws iron, bites steel;
Grinds hard stones to meal;
Slays king, ruins town,
And beats high mountain down.
Esta semana he tenido la ocasión de juguetear por primera vez con uno, un Amazon Kindle que le regalaron a uno de mis amigos. Me sorprendió.
Aunque veo que es todavía una versión un tanto “rudimentaria” que sin duda Apple mejorará en su siguiente lanzamiento (pantalla táctil, menús intuitivos, etc), lo que no hay duda es de que por aquí va la cosa, sobre todo para los más jóvenes.
Teniéndolo en la mano, estoy segura de que acabaremos acostumbrándonos a utilizarlo y poder escoger cuál es el libro que nos apetece leer esta mañana en el metro: ¿continúo con la novela? ¿practico inglés? ¿leo los periódicos?. No parece que canse demasiado, ocupa poco y el tamaño de letra es como el de un libro de bolsillo, tirando a grande. Para colmo, de muchos libros te puedes descargar todo o parte gratuitamente y te lo compras si te engancha…demasiadas ventajas. Y la prensa tres cuartos de los mismo, ¡si hasta puedes guardar los párrafos que te interesen!
Sí, creo que así será, aunque yo siga acumulando libros en papel para subrayar y releer, aunque mi actividad favorita sea revolver en estanterías llenas de polvo buscando alguna joyita, aunque siga comprando libros por un verso o una ilustración…pero el mercado, el mercado va por ahí.
Así me siento hoy. Me duele la cabeza -llevo cuatro días tomando pastillas-, me duele la espalda, duermo poco y el cerebro va al ralentí (oigo el engranaje de mis pensamientos, lento, lento).
Voy a aprovechar la coyuntura para mimarme un poco, acostarme prontito y leer bajo las mantas.
Hoy necesito una lectura fácil, un poco decadente, amable…a ver qué encuentro. Quizás sea el día de releer Casa Desolada de Dickens.
Buenas noches.
que decía el refrán. Pasamos de un extremo al otro y ya sé que el punto medio es muy personal y depende de cada uno.
Me refiero a la expresión de los sentimientos.
Hay quien no dice un te quiero o regala un mimo -cualquier expresión de cariño, verbal o no podría servir- bajo ningun concepto. Algunos porque quizás no saben sentirlo y otros, los más creo yo, porque no son capaces de expresarlo, porque da miedo necesitar a otros, ser vulnerable, depender…De hecho, ser capaz de reconocer ese tipo de sentimientos, expresarlos, ponerse en manos de otros, necesita coraje y madurez. Y, aunque no sirva de disculpa, la vida no siempre nos ayuda a llegar a este punto. Romper el círculo de nuestro pasado no es fácil pero sí necesario para alcanzar la felicidad, que siempre está cerca del amor (y hablo de cualquier tipo de amor). Sé muy bien de qué hablo, os lo aseguro. Odio el frío.
Hay a quién le pasa todo lo contrario, de tanto expresar “cariño” lo devalúa. Quizás este es un sentimiento de persona aún demasiado pudorosa, pero leyéndome, incluso a mi misma en esto de las redes sociales me parece a veces de un excesivo y de una tontería supinos. Se quiere, como dice Erich Fromm, a aquello por lo que se ha trabajado (léase preocupado, dedicado, conocido), no es posible querer profundamente de otra manera. Y esto que acabo de escribir da para un libro completo, El arte de amar, que recomiendo a quien no se lo haya leído. Esos excesos verbales son tan ficticios y aduladores que desvalorizan la comunicación sincera entre dos personas.
En fin, es una opinión. Que sepáis que a muchos que venís a diario os estoy agradecida por la compañía, a los que comentáis más aún, me ayudais a seguir escribiendo tras miles de post, y a los que llevamos tiempo juntos aunque sea virtualmente os tengo mucho cariño, hemos compartido mucho. Y yo no lo digo por decir. Ya no.
Besos, muchos besos.
Hoy la actualidad anda llenita de temas. No hay que dejar pasar las conclusiones de la cumbre de Copenhague, que todos coinciden en situar como crucial para un nuevo modelo que acabe limitando a partir del 2010 las emisiones de gases. Creo que hay que reinventarse o asumir la decadencia, y así sin paliativos, no valen medias tintas pero la historia nos dice que nos daremos cuenta demasiado tarde. Siempre ha sido así.
Desde El Mundo he llegado a un informe de la Fundación IPADE que relaciona cambio climático con pobreza. Le he dado un vistazo y creo que merece la pena darle otro más a fondo, así que me dejo aquí el enlace para cuando pase esta semana demencial que empieza mañana.
Por otra parte, esta semana pasada leía, disculpad que ya no sé donde, que continúa incrementándose aún más el número de personas que pasan hambre. Estoy más sensibilizada que nunca con el tema. Te acuerdas Verme que hace un par de años, cuando recorrías un lugar tras otro para estar en le conferencias de Pobre Mundo Rico, eran 850 millones y ahora ya se supera el 1.100. Parecen números, pero no lo son, hay seres humanos ahí detrás.
Y ando también con las guerras en África por el libro de Gonzalo Sánchez- Terán y Alfonso Armada que me estoy terminando de leer, El silencio de dios y otras metáforas, que puede deprimirte pero desde luego no deja indiferente. Muy recomendable, diría incluso que obligado (gracias por regalármelo Verme).
Y aunque nada tiene que ver, no quiero dejar pasar que se ha muerto Samuelson, premio Nobel de Economía y muy conocido por todos los que hemos sido estudiantes de Económicas o Empresariales. Todos hemos tenido que estudiar con sus manuales. Ha de reconocerse su esfuerzo por tecnificar y fundamentar esta ciencia social de la que vivimos muchos.
La actualidad me ha dejado triste y ya andaba yo desde ayer navegando en mis recuerdos, buscando a alguien que ya no va a estar más. Así que me voy a dar gracias por lo que sí tengo, que es mucho. Y os dejo la música que escucho para que tampoco vosotros os pongáis tristes.
Hoy Brasileira, Elis Regina y Tom Jobim cantan Aguas de março, que me regaló hace mucho Paco Sánchez y Acuarela (cuánto me gusta!) cantada por Toquinho.
Buenas noches.
Muy al hilo de lo que anoche comentábamos Xurxo do Medio y yo a raiz de las nucleares -la difícil sostenibilidad del crecimiento económico- energético- leo un artículo tiulado “La crisis oportuna“, en la nueva revista digital FronteraD.
Me he enterado a través de Remaso de Jirafas y ya la he incorporado a mis suscripciones. Escribe Sánchez Terán en un blog titulado Pan y Poesía que prometo seguir fielmente.
Os lo recomiendo.

Ayer, poniendo esta foto en Flickr, estuve localizándola. No la tengo completa así que no es del todo sencillo. Creo que es La Metamorfosis de Latona, madre de Apolo y Artemisa, quienes fueron convertidos, según La Metamorfosis de Ovidio, en ranas por Zeus.
Y así es como llegué a Ovidio, de quién leí hace ya tiempo su Ars Amandi. Yo, que hice el camino inverso, del Arte de Amar de Erich Fromm al de Ovidio, no dejo de sorprenderme de cuánto nos ha alejado el romanticismo de la visión clásica del amor, mucho más física y pragmática.
Me reconozco más en las ideas de mi siglo, pero no dejo de cuestionarme cuánto hay de cultural en un sentimiento aparentemente tan “básico” como el amor.
Este verano está haciendo las cosas más dispares, está teniendo que asimilar una gran cantidad de situaciones diferentes y me está engañando, como siempre hace, con esa mala memoria piadosa que me permite seguir adelante como si no pasara nada.
” Tu cerebro miente. (…) Las mentiras de tu cerebro sirven a tus intereses -la mayoría de las veces-, pero también llevan a cometer errores predecibles”
Este es el principio de un libro que he llevado de paseo medio verano : “Entra en tu cerebro“ de Sandra Aamodt y Sam Wang. Es un libro fácil de leer -aunque a veces un poco flojo en cuanto a la forma en la que está escrito-, divulgativo y con muchas anécdotas divertidas.
He leído, entendiéndolos a medias, libros mucho más sesudos de neurología -el funcionamiento del cerebro me apasiona- pero este ha sido el más aclaratorio.
Eso sí, aunque deja clarito que de mi tramposo y eficaz cerebro se puede explicar la actividad del córtex frontal reducida en un momento determinado, nadie sabe cómo cambiar eso, afortunadamente. El libre albedrío -aunque cuestionado- existe.
Ojo con los neurotransmisores. No los perdáis de vista. Creo que les voy a dedicar un post. Hace mucho que son viejos amigos míos: de hecho esta categoría se llama endorfinas, que son las que fomentan la alegría, el placer y palían el dolor. ¡Queridas endorfinas!
Siempre la más intensa.
En esta travesía me acompañaron tres libros: el que estoy terminando de leer -del que ya os hablaré-, Lecciones de Vida -del que os he hablado en los últimos post- y la poesía de Jenaro Talens. Siempre poesía. Ya os contaré los que me llevé al Caurel.
Y aunque he vuelto para zambullirme sin tregua en el Tao (voy repitiendo en voz baja “actúa sin acción, ocúpate en desocuparte…), que falta me hace para compensar mis malos hábitos, os dejo un poema de Jenaro Talens, de Viaje al Fin del Invierno (maravilloso todo el poemario) que tiene como título Finisterre:

Hacia el final, los cantos de sirena,
esa otra forma de silencio, el sol de
su juventud, que no me reconoce,
(tal vez así la muerte pueda verme la cara)
el camino de piedra junto al acantilado,
la barcaza que cruza la bahía,
este mar que anochece de luz gris y gaviotas.
Es como si lo hubiese escrito para mi, para ahora.
Tal y como me ha pedido mi querido Leiter, voy a poner trocitos del libro de Elisabeth Kübler- Ross y David Kessler.No lo hice en el post anterior porque es un libro muy particular.
Está estructurado en capítulos titulados Lecciones: de la autenticidad, del amor, de las relaciones, de la pérdida, del poder, de la culpa… de la felicidad que relatan experiencias de personas “al límite” junto con reflexiones de los autores.
Os dejo una pequeña selección:
Ser quienes somos significa rendir honor a la integridad de nuestra esencia humana. A veces esto abarca partes oscuras de nuestro ser que con frecuencia tratamos de ocultar. Solemos creer que sólo nos atrae el bien, pero en realidad lo que nos atrae es lo auténtico.
Todos tenemos sueños de amor, de vida y aventura. Pero, lamentablemente, también tenemos razones por las que no debemos intentarlo. Estas razones parecen protegernos, pero en realidad nos aprisionan. Mantienen la vida a distancia. La vida terminará más pronto de lo que pensamos.
La clave para sanar es el perdón. Perdonar significa reconocer el pasado y dejarlo ir.
La mente quiere creer que, si cambiamos nuestras circunstancias, encontraremos paz. La mente piensa que tenemos que hacer algo. Pero la realidad es que podemos aceptar las circunstancias tal como son, sabiendo que una profunda paciencia nos dará una profunda paz y sanación.
Espero que sean representativos.
Es el título del libro que me ha tenido absorta en todos y cada uno de lo huecos de este fin de semana. Lo escriben David Kessler y Elisabeth Kübler- Ross.
De ella me habló Verme, hace más o menos un año, en una larga conversación en “la maceta” de su casa, como una excelente tanatóloga. Así que al ver uno de sus libros no pude resistirme.
Lecciones de Vida me ha enganchado de principio a fin. En el primer capítulo pensaba “no es posible, debería de haberlo leído unos años antes”, en el último caí en la cuenta de que este libro cayó en mis manos cuando yo estaba preparada para leerlo. Hace sólo un tiempo lo hubiera desechado por mi manía -que continúa- a la mal llamada “autoayuda”.
Guarda mucha sabiduría y pasa a mi estante de libros queridos, releibles y subrayables. Hoy no veo la manera de poneros un sólo pedacito. Quizá lo intente más adelante. Os animo a leerlo.
Y sigo con París. Me acordé de ti, Almudena, al visitar algunas librerías. No puedo ir a ningún sitio sin hacerlo. El año pasado en Atenas no entendía ni los títulos de los libros pero es una visita obligada para mi.
Estuve en el Panteón y además del péndulo de Foucault – real motivo de entrar allí- ya puestos quería visitar las tumbas de todos los hombres de renombre. pero como a mi estas cosas me dicen más bien poco y el Panteón lo encuentro más bien feo por dentro -ya sé que no debo decir esto- me saqué una foto delante de la de Dumas que es mi favorito de los favoritos y salí corriendo al puesto de libros.
Busqué la Reina Margot en francés y no pude encontrarla. Con la ilusión que me habría hecho…¿Cómo pueden no tenerla? Estos franceses…

Ausencia en todo veo:
tus ojos la reflejan.
Ausencia en todo escucho:
tu voz a tiempo suena.
Ausencia en todo aspiro:
tu aliento huele a hierba.
Ausencia en todo toco:
tu cuerpo se despuebla.
Ausencia en todo pruebo:
tu boca me destierra.
Ausencia en todo siento:
ausencia, ausencia, ausencia.
De Miguel Hernández
Totalmente de acuerdo con el artículo del XLSemanal que firma Juan Manuel de Prada. Para no perdérselo.
Apabullados por esa incesante avalancha informativa, ¿no corremos el peligro de sacrificar la búsqueda del verdadero conocimiento y de fiarlo todo a la mera fluencia de datos?
|
|