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Estoy todavía bailando al son de la bachata, la salsa y el merengue….
Sólo quiero que llegue el viernes que viene y, mientras tanto, tengo que practicar, bailar, girar. Un, dos tres para la salsa, hasta cuatro para la bachata, tan romántica…
El baile me hace feliz.
Os dejo la versión salsa de Thinking of you de Lenny Kravitz.
Actualización: por fin he encontrado la bachata de ayer. Es Obsesión de Aventura. Fijaos como bailan, pues yo igual.
Un rapero con mensaje: El Chojín
Quizás la clave para ser realmente libre
Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
Ser honesto con uno mismo
Centrarse en lo importante y olvidarse del ruido
Quizás la clave para ser realmente libre
Sea reír cuando puedas y llorar cuando lo necesites
No cegarse con los objetivos
Tratar de relajarse y vivir algo mas tranquilo
De Natalie Imbruglia.
I ask you to hold me, but you don’t wanna to hold me
It don’t work like that
I want you to love me, but you don’t wanna love me
You like me to stroke you
Careful I don’t choke you, did you read my mind?
You say don’t be blue
Is that the best you can do
I’ve lost my patience now
Oh leave me alone
Stop asking for more
I’m going home on my own
Oh leave me alone
I’m walking out of the door
I’ll make it on my own
Leave me alone
Leave me alone
Leave me alone
Just Leave me alone
Leiter, me has aficionado a ella…
Humm, le voy a dar unas vacaciones a la excel, la economía y a la racionalidad y voy usar mi cerebro sólo para el placer y la frivolidad. No, que no,… que ya sabéis que este es un blog para todos los públicos…
Voy a saborearlo todo: el café cargado, el chocolate negro, las primeras fresas del año, la última naranja recién cogida, tu piel (perdón se me escapó)…
Oh Sabor,
Sabor a fresa y a limón
a mermelada de miel de abejas
sabes Oh sabor,
sabor de rojo melocotón
sabe tu piel cuando te beso….
Rosario Flores
Está genial para bailarla descalza sobre la hierba calentita del sol de mediodía.
Claro que, ¿a qué sabrá el amor? a palomitas de maiz! saladitas!
Labios de fresa sabor de amor,
Pulpa de la fruta de la pasión,
Es el sabor de tu amor,
Todo me sabe a ti,
Comerte sería un placer
(…)
Danza Invisible
Uvas en abril…naranjas en agosto. Qué bien sabe todo a destiempo!
Y siempre nos queda el Sabor a mi de siempre de Los Panchos. De esta canción siempre he pensado que deseo que no sea cierto lo que dice, sería terrible, ¿no? Aplicada a uno mismo, vaya…¡qué monotonía! Aunque algo de bueno tiene: me recuerda a mi primer novio y¡ cuánto lo quiero!
Y para no morir empalagada, no quiero dejar fuera sabores más fuertes como el Taste It de INXS.
Si imagino un poeta con el sentido del gusto, que lo toque todo con los labios, que saboree la vida y se la coma a moridscos como una manzana, ese es sin duda Neruda. Hay miles de ejemplos. Bastará un soneto “hambriento”
Tengo hambre de tu boca, de tu voz, de tu pelo
y por las calles voy sin nutrirme, callado,
no me sostiene el pan, el alba me desquicia,
busco el sonido líquido de tus pies en el día.
Estoy hambriento de tu risa resbalada,
de tus manos color de furioso granero,
tengo hambre de la pálida piedra de tus uñas,
quiero comer tu piel como una intacta almendra.
Quiero comer el rayo quemado en tu hermosura,
la nariz soberana del arrogante rostro,
quiero comer la sombra fugaz de tus pestañas
y hambriento vengo y voy olfateando el crepúsculo
buscándote, buscando tu corazón caliente
como un puma en la soledad de Quitatrúe.
A veces cuánto duelen, a veces cuánto darías por no haberlas leído, por no haberlas escuchado o, peor aún, pronunciado. A veces salen de nosotros sin pensar, o sin sentir, producto de nuestros miedos y de nuestras contradicciones y llegan al otro y se clavan y hacen heridas.
Las heridas de las palabras son difícles de curar. A veces no basta con otras que las cubran, aunque ayuden a cicatrizar.
En esos momentos amo el silencio.
Sin embargo, a veces las palabras son necesarias, precisas, tiernas o divertidas. A veces curan el alma, sobre todo si llegan desde la cercanía de otro corazón que entiende.
A veces, devuelven la esperanza, dan ánimo, o transportan a lugares desconocidos.
Sí, aunque una imagen o un hecho valen más que mil palabras, a veces son necesarias.
Os dejo con Serrat y sus Paraules d´Amor . Una de mis canciones favoritas desde hace años y que prefiero en catalán además.
Repasando viejos correos -haciendo limpieza porque la cuenta de yahoo no va demasiado bien- encontré muchos motivos de alegría, algunas nostalgias y a mis constantes amigos de siempre.
Uno de ellos me dedicó esta canción de Gloria Estefan, Hoy, hace ya tiempo. Y, casualidades, hoy me llamó para charlar, porque me intuye aunque no sepa, porque siempre estamos juntos, porque “tengo una huella entre su sombra y la mía que no me deja mentir”.
Y hoy, como siempre, me vuelvo a mis libros. El ratito que queda es de Lorca, con sus imágenes de una extremada belleza.
Y el sol entró por el balcón cerrado
y el coral de la vida abrió su rama
sobre mi corazón amortajado.

Así me siento hoy!!!
Déjame vivir de Chambao y Jarabe de Palo
(…)
Hay que amar con valor, para salvarse.
Sin luna, sin nostalgia, sin pretextos,
Hay que despilfarrar en una noche
—que puede ser mil y una— el universo,
sin augurios, sin planes, sin temblores,
sin convenios, sin votos, con olvido,
desnudos cuerpo y alma, disponibles
para ser otro y otra a ras de sueño.
(…)
Bendita noche cóncava, delicia
de encontrar un abrazo a la deriva
y entrar en ese enigma, sin astucia,
y volver por el aire al aire libre,
Hay que amar con amor, para salvarse.
(…)
¿Es tan distinto,
tan necio, tan ridículo, tan torpe,
tener un espacioso sueño propio
donde el hombre se muera pero actúe
como inmortal?
Benedetti
Ay, al primer rayo de sol qué ganas de navegar!!!

O Sonho de Madredeus
E uma janela e uma flor
Uma fonte de água e o meu amigo
E não havia mais nada…
Só nós, a luz, e mais nada…
Completa aquí
Buenas noches
Así estoy. Tanto que me he caido por las escaleras del metro esta mañana (tanto correr ). Eso sí, feliz. Cuánto he disfrutado de la mezcla de sol y frío de Madrid.
Y no quería dejar de hablaros de las cifras de paro, de la reforma de las pensiones con alargamiento de la edad de jubilación, del plan de márketing y comunicación del iPad, de mis impresiones- experiencias en el metro, de la última lección de humildad que he recibido y, sobre todo, de Dididai (que tengo noticias nuevas).
Intentaré escribir estos días pero hoy sólo os puedo desear un buen fin de semana y dejaros con Luz Casal, que tanto me gusta (cuánto me cuesta elegir). Hoy besaré el suelo por ti -divina- que el amor es un misterio que importa sólo a dos.
Sigo sin tiempo para nada pero feliz, feliz.
Os dejo una canción de Aretha Franklin que me chifla!! Say a little Prayer.
La escucho mientras trabajo y me hace sonreir. También tengo mi pequeña plegaria, mi mantra.

Pequeños placeres que entran por el olfato.
Darse un baño con aceite relajante de lavanda o con jabón de rosas. Estimular la piel con jazmín, té blanco y patchouli.
Os dejo con el chill out del Café del Mar: Paradise o I Believe. Lets dream a bit.
Mimaos mucho.
De John Martin
You’ve been taking your time
And you’ve been living on solid air
You’ve been walking the line
And You’ve been living on solid air
Don’t know what’s going wrong inside
And I can tell you that it’s hard to hide when you’re living on
Solid air.
You’ve been painting it blue
And you’ve been looking through solid air
You’ve been seeing it through
And you’ve been looking through solid air
Don’t know what’s going wrong in your mind,
And I can tell you don’t like what you find,
When you’re moving through
Solid air.
I know you, I love you
And I could be your friend
I could follow you, anywhere
Even through solid air.
(…)
(de esta tarde en Radio 3)
Estoy escuchando Head and heart, maravillosa! Ya veis que sigo con el inglés técnico!
Angel de Robbie Williams, porque era lo que sonaba esta tarde en mi coche.
 Gracias a Silandeira
Crecí con él jugando al fútbol, al brilé, patinando y subida a una bici. Preocupaba un poco a mi madre porque no me gustaban las muñecas, ni los vestidos -me ponía pantalones y gorra para esconder el pelo, una gorra vaquera muy sesentera, monísima- y siempre jugaba con niños: Tolín, Ángel, Cristóbal,… Los juegos de niñas me parecían aburridos. En el cole, que era de monjas y femenino, tenía buenas amigas que conservo hasta ahora. Un día os hablaré de ellas.
Ya os he contado que Armando y yo éramos inseparables. Invierno y verano. Y así fue hasta nuestra adolescencia bien entradita, que fuimos críos mucho tiempo. Ya a los ocho años o así se metían con nosotros: “Armandito y Amalita son novios” y así tuvimos que soportarlo durante años. Después empezaron a aparecer los corazones en las paredes y a mi me daba vergüenza y los borraba. A Armando le daba la risa. La verdad que debía de ser bien simpático ver mi apuro. Me daba miedo que “esas tonterías” enturbiaran nuestro perfecto colegueo.
Fuimos creciendo y cada uno tenía su grupillo de colegas. Nos encontrábamos de copas y siempre nos quedábamos un rato de charla. Nos veíamos en su casa cuando me acercaba a ver a su madre. Cuando hizo la mili me envió un par de fotos que conservo en las que estaba guapísimo. Tenía moto, de cross, mis favoritas, y a los diecisiete años me llevaba al instituto en moto. No os imaginais la envidia que daba algunas niñas verme llegar con ese chico tan guapo en moto. Era tan desprendido que me dejaba llevarla a mi -siempre confió en mi capacidad para hacerlo todo, como otro chicazo, más que yo misma- y eso que tenía que apoyarla en una pared para subirme. Siempre hacía eso: compartía sus cosas más queridas conmigo.
Después sucedió su terrible accidente. Mi padre fue a recogerme a la universidad y me llevó al hospital a verlo. Todos esos hierros clavados en la cabeza. Su madre y yo en el pasillo, cogidas de la mano. Fui a celebrar con él su veintiún cumpleaños al hospital lejano al que le llevaron. Mi madre tuvo que ponerse muy seria para convencerme de que ya no podría recuperarse del todo. Yo no quería creerlo. Negaba una realidad evidente. Dejé de conducir durante diez años. Cuando regresó, en los primeros tiempos saliamos de vez en cuando. Trajó muchas heridas. Yo no podía hacer nada, sólo podía estar. No recuerdo una sensación de impotencia tan grande hasta este verano.
Fue recuperando su vida, sus amigos, aunque de forma diferente. Paulatinamente fuimos dejando de vernos con tanta frecuencia. Estos últimos años, me acercaba a felicitarles la nochebuena o nos cruzábamos por la calle que nos había visto crecer y nos echábamos unas risas.
Este verano volvimos a estar juntos, colegueando. Y la vida se nos ha ido entera así. Amigos para siempre.
Corazón de tiza de Radio Futura
Disculpad que hoy os cuente mi vida.
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