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Donde pongo la vida pongo el fuego
de mi pasión volcada y sin salida.
Donde tengo el amor, toco la herida.
Donde pongo la fe, me pongo en juego.
Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida.
Perdida la de ayer, la de hoy perdida,
no me doy por vencido, y sigo, y juego
lo que me queda: un resto de esperanza.
Al siempre va. Mantengo mi postura.
Si sale nunca, la esperanza es muerte.
Si sale amor, la primavera avanza.
Angel González
Felicidades y suerte en el juego.
Nada es lo mismo
La lágrima fue dicha.
Olvidemos
el llanto
y empecemos de nuevo,
con paciencia,
observando las cosas
hasta hallar la menuda diferencia
que las separa
de su entidad de ayer
y que define
el transcurso del tiempo y su eficacia.
¿A qué llorar por el caído
fruto,
por el fracaso
de ese deseo hondo,
compacto como un grano de simiente?
No es bueno repetir lo que está dicho.
Después de haber hablado,
de haber vertido lágrimas,
silencio y sonreíd:
nada es lo mismo.
Habrá palabras nuevas para la nueva historia
y es preciso encontrarlas antes de que sea tarde.
Angel González
Mis Reyes Magos han sido buenísimos. Me han traído un montón de cosas lindas -como casi siempre- y hasta una preciosísima antología de Angel González, La Primavera avanza.
Pero sobre todo, y sé que os va a sonar a tópico, nos ha traído a todos (te hemos echado de menos MJ, pero te sentiamos muy cerquita) sentarnos juntos, abrir los regalos sonriendo, pasar la tarde jugando con todo lo nuevo…El año pasado estuvimos todos…en el hospital. Fue tierno, pero prefiero este año.
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El título son versos de rafael Alberti
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(…)
el amor hace un alto en el camino
sorprendido in fraganti / condenado
y no obstante siempre hay quien se resiste
a irse sin gozar / sin apogeos
sin brevísimas cúspides de gloria
sin periquetes de felicidad
como si alguien en el más allá
o quizás en el más acá suplente
fuera a pedirle cuentas de por qué
no fue dichoso como puede serlo
un bienaventurado del montón.
Mario Benedetti
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Las gramas, las ortigas
en el otoño avanzan
con una suavidad
y una ternura largas.
El otoño, un sabor
que separa las cosas,
las aleja y arrastra.
Llueve sobre el tejado
como sobre una caja
mientras la hierba crece
como una joven ala.
Las gramas, las ortigas
nutre una misma savia.
Miguel Hernández
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Quando a ternura
parece já do seu ofício fatigada,
e o sono, a mais incerta barca,
inda demora,
quando azuis irrompem
os teus olhos
e procuram
nos meus navegação segura,
é que eu te falo das palavras
desamparadas e desertas,
pelo silêncio fascinadas.
Eugénio de Andrade
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No te detengas nunca
cuando quieras buscarme.
Si ves muros de agua,
anchos fosos de aire,
setos de piedra o tiempo,
guardia de voces, pasa.
Te espero con un ser
que no espera a los otros:
en donde yo te espero
sólo tú cabes. Nadie
puede encontrarse
allí conmigo sino
el cuerpo que te lleva,
como un milagro, en vilo.
(…)
Salinas
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(…)
Mírale la cara al cielo,
de cara. Déjate ya
de fingir un equilibrio
donde lloramos tú y yo.
Ríndete
a la gran verdad final,
a lo que has de ser conmigo,
tendida ya, paralela,
en la muerte o en el beso.
(…)
Pedro Salinas
O SORRISO
Creio que foi o sorriso,
o sorriso foi quem abriu a porta.
Era um sorriso com muita luz
lá dentro, apetecia
entrar nele, tirar a roupa, ficar
nu dentro daquele sorriso.
Correr, navegar, morrer naquele sorriso.
(O OUTRO NOME DA TERRA)
Eugénio de Andrade
Más poemas aquí, en su Fundación. Imprescindible.
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Fala a tarde baixiño
i o corazón sínteo…
Uxio Novoneyra
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Quizá fuesen mejores
Nuestros corazones cuando eran frágiles
Y algún golpe de mar, o la noche de julio
Pudieran abrirles las calladas heridas
Que ahora, y para siempre, llamaremos nostalgias.
Quizá fuesen mejores cuando eran
Cual regatos ligeros o lluviosas tardes
Que mojaban la infancia y partían
Un dominio común; un valle abierto,
Inmensos arenales, aquel balcón
Detenido en la presencia de pulidos geranios.
No eligieron barcos para partir lejos;
Ni la brisa liviana de un verano
Para que los apagase, con su fuego insumiso.
Semejantes a los hombres, desearon
A los árboles antiguos de esta tierra.
De Pasa un segredo, Ramiro Fonte
Cantan las hojas,
bailan las peras en el peral;
gira la rosa,
rosa del viento, no del rosal.
Nubes y nubes
flotan dormidas, algas del aire;
todo el espacio
gira con ellas, fuerza de nadie.
Todo es espacio;
vibra la vara de la amapola
y una desnuda
vuela en el viento lomo de ola.
Nada soy yo,
cuerpo que flota, luz, oleaje;
todo es del viento
y el viento es aire siempre de viaje.
Octavio Paz
Mi corazón te guarda. Aunque pudieras creer que no, te quiero.
¡Qué gloria!
Las hojas verdes, las hojas jóvenes
bajo la luz del sol
Matsuo Bashô (Haiku)
(…)
Ainda dorme, queridiña,
entre as ondiñas do mare;
dorme porque me acariñes
e porque amante me chames,
que solo onda ti, meniña,
podo contento folgare
(…)
Rosalía de Castro
Cantares Gallegos
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