|
|
Supongo que he pasado por fases de mi vida en las que lloraba.Y no tan lejanas. Pero hace ya un tiempo, creí que se me habían agotado las lágrimas y dejé de sentir la necesidad de llorar. Pase lo que pase. Así que, hasta hace bien poco, creía que había perdido la facultad de llorar o que era simple compensación.
Quizás después de mi viaje a Nepal de este año. Quizás por eso me puse enferma del riñón.
Pero una querida amiga, una gran escritora, me regaló hace unas semanas un precioso manuscrito. No está publicado. De momento no os lo puedo recomendar.
Además de ser una maravilla, me hace llorar. Una sola página hace que caigan suavemente mis lágrimas, casi dulces, nada convulsas. No es exactamente tristeza. Sé que son mis lágrimas encerradas.
Y me gusta. Uno acaba creyendo que no va a volver a sentir, pero, afortunadamente, no es cierto.
Es el mejor regalo que me han hecho jamás. Se publicará y os lo recomendaré.
Aún te echo de menos.
(El título es un primer verso de Rafael Alberti)
…y no buenas razones.
En este mundo en que triunfa lo superficial, en que todos nos decimos “me gusta” en facebook o “wapa” a cualquier desaprensiva -ojo, aveces es de corazón- que nos cae fatal, nos hemos acostumbrado a quedar bien con un click. Somos todos maravillosos, tenemos miles de millones de amigos que coleccionamos, twitteamos lo que nos interesa y lo que no con tal de parecer modernos…
Me aburre.
Es más, estoy bastante harta. Y eso que yo soy parte de la feria, lo reconozco.
Pero a veces me da por parar, desconectarme de esos rollos y pensar en “de verdad de la buena” quién está a mi lado cuando lo necesito, quién se preocupa de mi, quién me llama para echarse unas risas conmigo, a quién me resulta sencillo contarle un problema o de quién espero apoyo para una solución.
Y hete aquí, que sacados los correos electrónicos (a veces están bien utilizados, no queda otro remedio), los sms, los twits, los post (como este), me quedan no tantas comunicaciones de verdad, no tantos amigos con los que compartir una cena en mi casa o una caña en una terraza charlando de lo que importa o riendo de lo que no, pero con el afecto a flor de piel.
No, no tengo tantos millones de amigos. Quizás sólo un puñado y ni siquiera siempre están disponibles. Pero creo que voy a perder poco el tiempo de ahora en adelante en “redes sociales”. Sólo el que me dejéis los que de verdad importáis, los que estáis en cuerpo o en espíritu aquí, de verdad, conmigo.
Sí, te quiero. Sé que tú también me quieres. No tenemos que decirlo cada cinco minutos. Tus obras te/me delatan.
Al hilo de la lectura de un artículo sobre el tema de la soledad como una lacra de la sociedad actual en el que de rondón se incluia una reflexión – que ocultamos nuestra soledad como una herida- me puse a pensar sobre este tema.
No me suelo sentir sola pero sí me ha pasado en momentos concretos y reconozco que la soledad viene a ser para mi en lo emocional como una enfermedad grave en lo físico, así que me considero afortunada de haberla tocado de refilón. Pero ahí está, formando parte de mis miedos.
La soledad, no tanto física como emocional, – a veces no van juntas- me parece a mi también una herida y como pasa a otros uno tiende instintivamente a acercarse a los que están “sanos”. Pero no me parece justo. Creo que lo primero que deberíamos hacer es desculpabilizar la soledad. Algunas veces quién está solo es responsable de sus circunstancias, pero en muchos casos es la vida la que nos coloca en posiciones incómodas, la que nos lleva al límite de una u otra manera y no es fácil salir solo de ahí, de enfrentarse al abismo.
La soledad, entendida como aislamiento emocional, es embrutecedora e insana. Si te encuentras en esa situación, intenta salir despacito. Busca un contacto un poco más estrecho, habla un poco más con los que te rodean, haz el esfuerzo de poco a poco, dar un poco más y abrirte, ese es el primer paso.Intenta penetrar en el alma de quien te habla, que decía Epicuro. Sé consciente de que tendrás que dar de ti mismo y superar tu miedo. Hazlo poco a poco, pero no desaproveches oportunidades.
Y, si te puedo ayudar, aquí estoy. La soledad no contagia.
A veces me he sentido asi en estos últimos meses de peor salud.
Hoy me siento feliz.
He pasado un dia maravilloso, rodeada de personas a las que quiero, a las que me gusta abrazar.
Algunos amigos no han podido estar por diferentes inconvenientes- que ojalá se resuelvan pronto- y otros por trabajo, pero los he sentido cerquita.
Me gusta la vida, siento unas ganas enormes de abrazar, de reír, de conversar, de soñar…eso que Bertrand Russell llamaba entusiasmo.
Viejita…es cariñoso, dices…
He estado flojita por estos riñones míos, que no sé qué les pasa pero no me acaban de dejar en paz.
A veces pienso que estos bajones de energía son normales y hasta necesarios. gasté muchísima en dejar mi trabajo al día antes de ir a Nepal. Allí, fue más esfuerzo aún. Por muchos motivos. Seguro que imagináis que no es fácil digerir aquello y volverse, a este maravilloso primer mundo, sin haber hecho nada. Levantar al bebé que se acurruca en mi regazo, dejar a Madhu que se enrosca en mi espalda cuando tarareo una canción…Muy difícil. Muchas lágrimas que no han salido.
Durante este tiempo, de parón forzoso que, por una vez, he intentado no forzar del todo, he visto muchas cosas, he tomado distancia y me he vuelto interiormente más serena (no sé cuánto durará), que buena falta me hace.
En lo que al Olivo respecta, creo que aún más voy a intensificar eso de que sea mi contenedor, donde tener a buen recaudo mis cositas, todo lo que me interesa, mis fotos, mis poesías favoritas. No es que no escriba para los que me leéis pero no tengo ninguna pretensión más allá de compratir con quien quiera las cosas que me gustan.
La escuchaba esta tarde -menuda y arrugadita pero vivaracha- hablar de la gripe del 18. En ella perdió a sus padres con tres años. Regalaronlle as primeiras zocas. Hasta ese dia iba descalza. Nueve hermanos a cargo de la abuela Xoana.
La abuela cabalgaba horas para traer las patatas para el caldo. Caldo de comida, de cena y el liquido que sobra, para las papas pegas del desayuno (cuanto me recordo a mis niños nepalies).
Iba al cole. Los mayores no, pero ella aprendio a leer y escribir. Aun asi, trabajo desde los ocho años. Duro, en el campo. Con diez lo hacia tan bien que le pagaban una peseta diaria. Con once , gracias a H., y a que ahorro 20 pesetas, empezo a comprar y vender huevos. Con doce, cambio a las fabas.
Trabajo duro, durisimo y salio adelante.
Mujeres fuertes que merecen un homenaje.
Le pregunte donde esta enterrada Xoana. Me gustaria darselo. No sabe exactamente. Antes enterraban sin tanta ceremonia. Siento que esta bien asi. Agradezco con todo mi corazon a Xoana de Tenreiro su valor, a A. do Camuso su bondad y a ella…a ella la quiero y la admiro por esa fuerza interior enorme y maravillosa.
Cuando te enamoras, de verdad, ves la parte del otro que tiene potencial, la que le hace mejor, aquella que te gustaría compartir. Por eso, cada vez que alguien se enamora de ti te esta dando una oportunidad de ser mejor bajo el paraguas de ese amor, sea de un dia o de toda la vida. Siempre que me ha pasado lo recibo como un regalo.
Nadie se conoce a si mismo, solo por el resultado de sus actos, dice el I Ching, y creo que no se refiere a los resultados clásicos.
Asi que enamorate perdidamente de otros y de tu mismo. No mejorara tu conocimiento -al menos no analizandote-pero seguro que tus actos son mas hermosos.
No hemos parado. Desde por la mañana en bal mandir, con las niñas. Es imponente el trabajo que ha hecho michele, con pradip, sara, indu y kalpana, con esas niñas. Que inmensa paciencia y amor hay que tener. Cuando regrese os escribiré un post sobre michele, es difícil con tan poco tiempo y el teclado del iPhone. Porque los dos portátiles que me traje ya se los di a los destinatarios, que están felices, por cierto!
Upasana no para de lloriquear, no parece que este buen del todo. Pero akriti se ríe y juega y pradip le hace entrenamiento para que camine. Podría seguir y seguir, pero dentro de cinco horas tengo que levantarme. Son las doce y media. Nos vamos dos días todo el equipo con pradip a su pueblo. Mezclaremos descanso y trabajo. Mañana de todas formas es fiesta. Tomaremos un autobús y después caminaremos unas cinco horas.
Un abrazo grande, colorido y muy afectuoso
Estoy a punto de salir, faltan unas horitas de nada para tomar el avión. Esta noche volaremos hacia Katmandú.
Muchas gracias a todos los que me habéis acompañado hasta aquí, a los que habéis entendido lo importante que esto es para mi, hasta que punto forma parte de mi misma.
Espero ser capaz y si no lo soy espero que lo entendáis.
Os llevo a todos en mi corazón.
Dididai
Manejamos relativamente bien nuestras palabras, o eso nos hemos acostumbrado a creer.
Sin embargo, siento que se mucho mas de ti por lo que callas, por lo que siento que ocultas.
Sentada frente a ti, con la intención de dejarme llevar, de no juzgar, de sentir, escucho lo que no me dices, siento tu urgencia, percibo tu fragilidad, siento llegar tus pequeños ataques.
No te conozco, no tengo ni idea de porque dices una cosa si sientes otra. Quien no lo ha hecho? No te juzgo. Te deseo con todo cariño que estés bien.
Esat foto la tomé hace tan solo unos días en el Retiro, en Madrid, pero podría ser una foto de hace años.
Recuerdo los conciertos de otoño, con el aire aún cálido, sonando sobre ese lago. Recuerdo a mis sobrinos arrastrando sus primeros patines y también el fresco del atardecer al lado del agua o el calor lleno de polvo de la feria del libro en junio.
Recuerdo, sobre todo, cruzarlo al salir de trabajar a finales de verano, camino de casa. Estábamos empezando a ser novios, aún no, y llevaba esa ilusión nueva en el corazón que conservaría tantos años.
PD.- El título es un verso de Octavio Paz
PD2.- La BSO un tema de esos años de The Cure, Pictures of you.
“Sólo quien es realmente libre es capaz de comprometerse” (E. Rojas. El síndrome de Simón).
Me han educado para ser libre. Si en algún momento no lo he sido, no será porque no me lo hayan enseñado desde niña.
Lo he comprobado esta misma semana. Qué orgullosa estoy de mi familia! Qué bueno es que la gente que te rodea entienda que si les gustas es porque eres como eres y eso implica dejarte ser así. Nunca me cansaré de dar gracias por el apoyo que desde siempre he recibido de mis padres, dos personas maravillosas que entienden de la mejor manera posible el concepto de libertad y, sobre todo, de amor. No conozco a nadie menos egoista y con más confianza en la vida.
Tanto planear y acabé comprando mis regalos en cuatro tiendas y dos horas. Espero que la intención sea lo que cuenta! Eso sí, envolví en papeles de colores hasta caer de sueño, que no se diga.
A mi me han regalado muchas cosas lindas. Como siempre, he intentado estrenarlo todo cuanto antes. Me hace ilusión perfumarme cada mañana. Huelo a ti, en realidad. No lo siento como mi olor, pero me gusta mucho.
Pero hay regalos que le mueven a uno por dentro, que te ponen en marcha – a lo mejor es que estoy más sensible-, que embellecen tu vida. Me han regalado preciosamente enmarcada una foto de un faro. Ya tenía la idea de poner una pared completa algunas de las fotos hechas por mis amigos, pero este ha sido el empujón definitivo. Creo que el 2011 va a ser el año de terminar de decorar mi casa, que ya va siendo hora. Quiero ir haciéndola más acogedora.
Muchas gracias. Estás en todo.
Os dejo un corte del nuevo disco de Zenet, Amaneció sin querer.
Tú no te dabas cuenta de que no hay sitio para las dos pasiones en una misma alma. No pueden vivir juntas en esa hermosa mansión. El Amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores que lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor. Pero el Odio se nutre de cualquier cosa. No hubo copa de champán que bebieras, no hubo plato exquisito que comieras en todos esos años, que no alimentara tu Odio y lo cebara.
Oscar Wilde, Epístola in carcere
|
|