|
|
Estoy a punto de salir, faltan unas horitas de nada para tomar el avión. Esta noche volaremos hacia Katmandú.
Muchas gracias a todos los que me habéis acompañado hasta aquí, a los que habéis entendido lo importante que esto es para mi, hasta que punto forma parte de mi misma.
Espero ser capaz y si no lo soy espero que lo entendáis.
Os llevo a todos en mi corazón.
Dididai
Manejamos relativamente bien nuestras palabras, o eso nos hemos acostumbrado a creer.
Sin embargo, siento que se mucho mas de ti por lo que callas, por lo que siento que ocultas.
Sentada frente a ti, con la intención de dejarme llevar, de no juzgar, de sentir, escucho lo que no me dices, siento tu urgencia, percibo tu fragilidad, siento llegar tus pequeños ataques.
No te conozco, no tengo ni idea de porque dices una cosa si sientes otra. Quien no lo ha hecho? No te juzgo. Te deseo con todo cariño que estés bien.
Esat foto la tomé hace tan solo unos días en el Retiro, en Madrid, pero podría ser una foto de hace años.
Recuerdo los conciertos de otoño, con el aire aún cálido, sonando sobre ese lago. Recuerdo a mis sobrinos arrastrando sus primeros patines y también el fresco del atardecer al lado del agua o el calor lleno de polvo de la feria del libro en junio.
Recuerdo, sobre todo, cruzarlo al salir de trabajar a finales de verano, camino de casa. Estábamos empezando a ser novios, aún no, y llevaba esa ilusión nueva en el corazón que conservaría tantos años.
PD.- El título es un verso de Octavio Paz
PD2.- La BSO un tema de esos años de The Cure, Pictures of you.
“Sólo quien es realmente libre es capaz de comprometerse” (E. Rojas. El síndrome de Simón).
Me han educado para ser libre. Si en algún momento no lo he sido, no será porque no me lo hayan enseñado desde niña.
Lo he comprobado esta misma semana. Qué orgullosa estoy de mi familia! Qué bueno es que la gente que te rodea entienda que si les gustas es porque eres como eres y eso implica dejarte ser así. Nunca me cansaré de dar gracias por el apoyo que desde siempre he recibido de mis padres, dos personas maravillosas que entienden de la mejor manera posible el concepto de libertad y, sobre todo, de amor. No conozco a nadie menos egoista y con más confianza en la vida.
Tanto planear y acabé comprando mis regalos en cuatro tiendas y dos horas. Espero que la intención sea lo que cuenta! Eso sí, envolví en papeles de colores hasta caer de sueño, que no se diga.
A mi me han regalado muchas cosas lindas. Como siempre, he intentado estrenarlo todo cuanto antes. Me hace ilusión perfumarme cada mañana. Huelo a ti, en realidad. No lo siento como mi olor, pero me gusta mucho.
Pero hay regalos que le mueven a uno por dentro, que te ponen en marcha – a lo mejor es que estoy más sensible-, que embellecen tu vida. Me han regalado preciosamente enmarcada una foto de un faro. Ya tenía la idea de poner una pared completa algunas de las fotos hechas por mis amigos, pero este ha sido el empujón definitivo. Creo que el 2011 va a ser el año de terminar de decorar mi casa, que ya va siendo hora. Quiero ir haciéndola más acogedora.
Muchas gracias. Estás en todo.
Os dejo un corte del nuevo disco de Zenet, Amaneció sin querer.
Tú no te dabas cuenta de que no hay sitio para las dos pasiones en una misma alma. No pueden vivir juntas en esa hermosa mansión. El Amor se alimenta de la imaginación, que nos hace más sabios que lo que sabemos, mejores que lo que sentimos, más nobles que lo que somos; que nos capacita para ver la Vida como un todo; que es lo único que nos permite comprender a los demás en sus relaciones así reales como ideales. Sólo lo bello, y bellamente concebido, alimenta el Amor. Pero el Odio se nutre de cualquier cosa. No hubo copa de champán que bebieras, no hubo plato exquisito que comieras en todos esos años, que no alimentara tu Odio y lo cebara.
Oscar Wilde, Epístola in carcere
Iba a empezar el año con este buen rollito -que dice Pau- que me traigo, con todo esto de la meditación, saludos al sol y demás zarandajas -que a mi me van fenomenal- pero he pensado que os aburriría con mis temas personales.
Os podría también contar mis propósitos de año nuevo pero este año ha sido más caótico y aún no he cerrado balance de los del año pasado y se me solapan con este. Un caos a mi más puro estilo.
Y como sigo en el año pasado, me gustaría que me dijérais cuál fue para vosotros la mejor noticia del 2010.
Yo he hecho el ejercicio y la primera que se me viene a la cabeza es esta: El hambre en el mundo baja por primera vez. Sí, se que la botella se puede ver medio vacía. Es totalmente impresentable la cifra que se maneja pero, increíblemente, ha dejado de subir.
En estos tiempos en que no dejo de oír lícitas quejas por la situación económica, en que muchos de vosotros sentís inseguridad en vuestros trabajos, en los que vemos que tenemos que hacer equilibrios para mantener lo que consideramos necesario para nuestro desarrollo personal, os pido sólo 30 segundos para reflexionar sobre lo que significa morir de hambre. Sólo eso. Y ahora podemos seguir a lo nuestro.
Esos 30 segundos de reflexión pueden cambiar el mundo. Creo que no hemos vivido jamás en un mundo tan solidario como este, creo que somos capaces de cambiar las cosas y trabajar para eliminar la injusticia. A veces podéis sentiros diferentes a los demás por vuestra entrega, por vuestra generosidad. En algunos momentos pensaréis que sois tontos por dar tanto tiempo, dinero y esfuerzo en favor de otros. No dejéis que la sociedad ni nadie os diga cómo debéis sentiros. Quizás penséis que sois tontos por ser solidarios, porque miramos hacia el lado equivocado, hacia los que lo son menos. Mirad en vuestro corazón, sentíos bien con él. Es lo único que importa. No somos héroes pero podemos hacer un poquito cada uno, verdad?
Os quiero por eso, además: porque sos mi amor, mi cómplice y todo…
Esta noche que sepáis que cuando se acabe el año estaré dando gracias por haberos conocido, porque estéis en mi vida.
Este amanecer saludaré al sol de la mañana pidiendo que su energía y su calor nos dé fuerzas en el año que comienza. A mi y a vosotros, cada uno con vuestros proyectos y vuestras transiciones. Pensaré uno a uno en cada uno de vosotros, mi gente querida, y os desearé que consigais avanzar en aquello que os haga más felices, pediré que esa energía os llegue y os ayude a avanzar más ligeros en el 2011.
Eso son los buenos deseos, no es así?
Termina otro año y no he tenido el hueco para revisar el cumplimiento de mis propósitos y pensar demasiado en otros nuevos. Las últimas semanas han sido complicadas y me han arrastrado más de la cuenta. Reservaré algo de tiempo estos días.
Haciendo balance general creo que ha sido un año bueno, aunque, claro está, ha habido cosas terriblemente malas. Sólo computo en estas a las personas que he perdido y tanto echo de menos -quiero que sepan que no las olvido, que las siento cerca de mi, que hay flores siempre en mi casa para ellas- y el dolor y la injusticia que he visto a mi alrededor. También a mi me lo han hecho pasar mal en algunos momentos, no pretendo que todo sea perfecto.
Pero en general quiero dar gracias. En este año he crecido mucho, o eso siento, he aprendido y me he enriquecido con más cariño, comprensión y afecto. Ha sido el año más alegre de todos los últimos. Me conozco mejor a mi misma, me quiero más.
He trabajado mucho. Como digo siempre a mi la crisis me ha hecho trabajar el doble por la misma cantidad de dinero y acostumbrarse fue durillo, pero la mayoría del tiempo lo he hecho con agrado y salud. No me quejo.
Hemos montado Dididai y esto le ha dado forma concreta a algo que yo sentía dentro que debía hacer. La cantidad de trabajo extra que supone no es pequeña, pero agradezco esta oportunidad de hacer algo por otros que realmente lo necesitan mucho. Me ha ayudado a poner mis pies en la tierra y ser consciente de mis privilegios.
Además de bailar, me he hecho un curso de reflexología podal al que le estoy sacando mucho partido y he avanzado un poquito con esto de la fotografía. Ah! Y, muy importante, he recuperado la capacidad de concentración.
Quiero dar las gracias por la cantidad de cariño, alegría y luz con la que me rodeais. Soy una persona tremendamente afortunada. Vivo entre gente maravillosa, auténtica, y este año he tenido la suerte de conocer aún más personas así.
Quiero daros las gracias por la compañía a todos los que venís a este blog, especialmente a los que, aunque sea de vez en cuando, comentáis.
Por último, este año, quiero dar las gracias por la música. Veo que lo habéis detectado (y no recuerdo haberlo dicho), ya que todos me dejáis enlaces a canciones.
Voy a acabar el año con Los Secretos, porque compartíamos eso también. Tengo toda la discografía en el coche y cada vez que los escucho te recuerdo. Y sé que, estés donde estés, sonreirás.
Pero a tu lado.
Te he echado de menos hoy.
Y mi favorita:
Aunque tú no lo sepas, me he acostado a tu espalda…
Aunque tu no lo sepas, nos decíamos tanto,
con las manos tan llenas…
y encendía con besos el mar de tus labios.

El domingo tuve la sensación de que se me paralizaba el cuerpo por dentro. Después se rebeló. Y empecé a vomitar, cada hora, sistemático, siete veces. Hasta que fue rojo.
La primera vez vomité lo más fácil, lo que no me gusta y me han prestado. Después fue saliendo de dentro el miedo, el agobio, los nervios, la vanidad,… hasta que sólo quedé yo. No fué fácil.
Me siento ligera, transparente casi- qué poco soy sin aderezos- ágil, despojada. Mi cabeza ya no se detiene en mis limitaciones. Puedo hacer, volver a concentrarme, estudiar. Necesito el trabajo intelectual, quiero apartar las emociones ahora que me he depurado de ellas. Quiero que todo lo que entre a mi cuerpo, a mi mente, a mi corazón, sea cristalino y sano.
Hoy, charlando contigo delante de ese café, recordaba mi infancia con él. Y sí, era como mi hermano, cuando éramos niños. Todo era a medias. Tengo un nítido recuerdo de estar a su lado tumbados en la hierba, en silencio, muy chiquitos, muy colegas.
Volví a recordar las interminables tardes de playa, el escalextric montado en la terraza cubierta que nos servía de cuarto de juegos, con el tejado de uralita donde golpeba la lluvia en invierno y nos cocíamos de calor en verano. Ni cuenta nos dábamos. Era un paraíso a nuestra medida. Teníamos un par de coches dirigibles. Los primeros con cable. Recuerdo el primero sin él: menuda fiesta!
Íbamos de “exploración” día sí, día también y nuestras madres se hartaban de llamarnos. Ni un sólo día nos perdíamos una buena regañina. Éramos supervivvientes natos, de las carreras en bicileta, de las rampas sobre patines, de probar a tirarnos de la rama más alta del manzano, de pasear por los tejados, de mil locuras que pondrían los pelos de punta a una mami moderna.
Y supe, hablando de nosotros esta tarde, que ya para siempre quiero recordarle así, rubito, con el pelo ondulado y la sonrisa de traste impenitente. La carita llena, redonda y dulce, que no parecía presagiar la última que se le había ocurrido.
El es mi maravillosa infancia. Y ahora, que va a estar de cumpleaños, aunque no podamos celebrarlo, pondré flores en casa, sacaré nuestras fotos, me comeré un bocata de jamón ;) y volveré a patinar (sí, lo dejé después de la caída).
PD.- Voy a dejar el enlace a una canción que, digamos, me han dedicado Chasing Cars de Snow Patrol. Una preciosidad.

Hace unos días, en un comentario de una red social, una mujer desconocida para mi comentaba que no se daría de alta en la nuestra, Dididai, porque no cree en la labor de las ONG´s.
Dudaba si contestarle algo, aunque ya lo hizo estupendamente la persona que escribió la entrada original. Yo le hubiera dicho: yo tampoco creo.
Y es la verdad, aunque llevo muchos años siendo socia de varias. Diréis que es una contradicción. Puede ser. El motivo profundo creo que es el mismo por el que siempre doy dinero por la calle a quien me lo pide. Voy a intentar explicarlo brevemente.
En primer lugar, me han educado así. Mi madre siempre ayuda a quien se lo pide y hasta más allá. Es una mujer sencilla, que supongo que recuerda muy bien lo que es haber tenido poco y que tiene pocas necesidades personales. Le llega con casi nada, es consciente de tener más que otros y lo valora. Una gran lección, su ejemplo. Aún estoy en ello, yo aún no la he aprendido del todo. Mi educación cristiana también me ha marcado profundamente en esta dirección.
En segundo lugar, están mis sentimientos más profundos: no sé estar sin hacer nada y menos frente a tamaña injusticia. Imaginais siquiera como es la vida en otros lugares? Cómo tiene que ser ver morir de hambre a tu hijo y no poder hacer nada? Cuando pienso en ello siento lo poquísimo que hago por otros. Me enfado muchísimo conmigo misma. Así que participo en las ong porque aunque llegue sólo una parte y de esa se aplique mal otro poco, algo llega. Eso sí, tengo el compromiso personal de aplicar mis recursos mejor cada día.
Pero como su modelo me parece caduco y mediocre, como la corrupción se instala siempre donde el dinero fluye sin esfuerzo por ganarlo y lo sé muy bien, por eso, para probar un modelo diferente, decidimos montar Dididai.
Hay que hacer algo que pueda continuar casi solo, con gente del país, sostenible en el tiempo y no a golpe de voluntariado, que genere desarrollo y riqueza a largo plazo, combinado con paliar sufrimientos a corto plazo y todo ello sin estructura formal, sin gastos de gestión o casi y sin trasladar allí nuestra mentalidad occidental, poniéndonos en el lugar. Tirado, eh?
Sí, sé muy bien lo difícil que es, pero tengo grandes personas como compañeros de viaje. No será perfecto, nos equivocaremos como principiantes, pero algo haremos. Si Lata intenta ponerse en pie, todo tiene sentido.
Disculpad esta reflexión tan personal. No, no creo en la perfección de las ong, como no creo en la de las personas, pero jamás dejaré de creer en ellas. Contradictorio, no?
Y para escuchar, Rosa Passos (querida Pau, gracias), por ejemplo, Sentado à beira de um caminho. Ese largo camino que nos queda.

Una clara noche
de fiesta y de luna,
noche de mis sueños,
noche de alegría
—era luz mi alma
que hoy es bruma toda,
no eran mis cabellos
negros todavía—,
el hada más joven
me llevó en sus brazos
a la alegre fiesta
que en la plaza ardía.
So el chisporroteo
de las luminarias,
amor sus madejas
de danzas tejía.
Y en aquella noche
de fiesta y de luna,
noche de mis sueños,
noche de alegría,
el hada más joven
besaba mi frente…
con su linda mano
su adiós me decía…
Todos los rosales
daban sus aromas,
todos los amores
amor entreabría.
Antonio Machado
Felicidades, cariño mío.

“Llevo meses intentando escribir un artículo sobre la amistad y siempre me detiene el miedo de no estar a la altura…”
Así empieza el artículo de Rosa Montero en el País y ese principio, que siento como propio, me ha enganchado. Me lo ha enviado al correo una queridísima amiga, una hermanita, a la que se le podría aplicar en su totalidad.
No puedo estar más de acuerdo. Mi patria también son mis amigos y con ellos ningún lugar es extranjero. Y envejecer sí, en parte, es perder. He perdido dos queridos amigos en poco más de un año. No podré envejecer y comentar con él, mi único testigo de tantos juegos, nuestra infancia, ni podré decirte a ti que te he escuchado y que te estoy haciendo caso, que tenías razón en tus consejos la última vez que nos vimos.Pero habéis formado parte de mi vida y lo seguiréis haciendo mientras viva y doy gracias por ello.
Pero también es verdad que he ganado cosas y, os aseguro, que siempre os he valorado, pero nunca más que ahora. En las épocas duras habéis estado ahí, llamando, apoyando, mimando y eso, queridos míos, eso es el mayor regalo que uno puede recibir. Soy una persona muy afortunada y por eso doy las gracias también.
Qué diferente es vivir con ella o no hacerlo!
Esta mañana me pasé horas escuchando a un hombre entusiasmado por su proyecto, feliz, convencido. Sus ojos, su voz, me transmitían la energía de la pasión por la vida, por lo que hace.
Sentí que para mi es también así, me sentí de la misma “religión”, me vi reflejada en esa pasión que habitualmente tengo por casi todo lo que hago.
Os recomiendo esa búsqueda -que tiene sus riesgos, sus soledades, sus reveses- pero si no sabemos cuánto hemos de vivir, al menos saber que así, con el corazón, sin miedo, es como hay que vivirla. Algunos de mis queridos amigos, que siempre estarán conmigo aunque ya no pueda verlos, me lo han enseñado para siempre.
Os dejo una preciosa canción que me han “regalado” y que me hace sentir que todos los días son viernes. Y así es como quiero vivir.
Toda sexta- feira de Belô Velloso
|
|